Mucha y Maribel, de 78 años, entraron a trabajar en la fábrica de loza de Pontesa, en Pontevedra, cuando eran menores. Recuerdan lo que fue cobrar un sueldo, pero sobre todo la unión con las compañeras
«Estoy ahora a 35.000 pies y no sé me ocurre nada mejor que haber escrito un mensaje de apoyo en nombre mío y de todos mis compañeros de Iberia. ¡Mario, esto va por ti!»