El recuerdo del músico británico, asesinado el 8 de diciembre de 1980, encabeza la campaña contra el uso de las armas de fuego en EE UU Uno de los disparos le atravesó el hombro. Otro el pulmón derecho. Una tercera bala se alojó en su cabeza tras entrar por un parietal. Mientras Lennon recibía el plomo, Yoko Ono gritaba hasta sufrir un «shock» nervioso. Una hora después, el símbolo de varias generaciones moría en el hospital Roosvelt de Nueva York. Hoy se cumplen veinte años de aquel 8 de diciembre de 1980, y el mito del «beatle» sigue retroalimentándose a base de reediciones de discos, documentales sobre su vida y la expectación permanente que provoca su viuda. Lennon abandera ahora otra causa: la lucha contra las armas de fuego en EE UU.
A. VARELA
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G. VEIGA