La Voz de Asturias

Una nueva etapa para Celia Pinto: la cocinera portuguesa abre una tienda de alimentación en el centro de Oviedo

La Voz de Oviedo

Esther Rodríguez Redacción
La cocinera portuguesa Celia Pinto

Como no podía ser de otra manera, el bacalao es el producto estrella del proyecto gastronómico de la lusa

30 May 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Tomar una decisión nunca es fácil y menos aún cuando implica poner fin a un proyecto en el que has depositado tanta ilusión y esfuerzo. Y si no, que se lo pregunten a Celia Pinto. «Es muy duro y muy triste», confiesa esta portuguesa, que se vio obligada a cerrar el restaurante que regentaba en Oviedo y, como consecuencia, a poner punto final al verdadero sueño de su vida. Después de una etapa a nivel emocional «muy complicada», la suerte le ha vuelto a sonreír, dándole una nueva oportunidad. Tras meses sin colgarse el delantal, la lusa recupera su chaquetilla para seguir dedicándose a lo que más le apasiona: la gastronomía, aunque de una manera diferente.

A lo largo de la última década, la cocinera portuguesa centró todos sus esfuerzos en conquistar el paladar de cientos de asturianos con las recetas tradicionales de su tierra natal desde el bajo número 14 de la calle Alfonso III el Magno. Sin embargo, la jubilación de su marido y la falta de ayuda para sacar adelante el negocio la llevaron a bajar la persiana del restaurante que llevaba su nombre, poniendo fin así a su primer gran proyecto empresarial. En este local, ya integrado en el mapa gastronómico de la región, Julio Giganto y su mujer, Lorena Álvarez, han retomado la actividad del emblemático Bar Cubia, que se ha convertido en parada obligatoria de los celíacos.

Para Celia, lo de quedarse de brazos cruzados nunca fue una opción. Tras un tiempo de descanso, reflexión y reencuentro personal, acaba de iniciar una nueva etapa profesional con la apertura de una tienda de alimentación en la que, como no podía ser de otra manera, los productos portugueses vuelven a ser los grandes protagonistas. «Quiero que los asturianos sigan conociendo la gastronomía de mi país», confiesa la cocinera, quien, desde la apertura de este establecimiento, que hace esquina entre la calle Cimadevilla y San Antonio, no ha dejado de recibir clientes interesados en descubrir los sabores típicos de Portugal. «No me da tiempo a reponer las estanterías», asegura, poniendo así de manifiesto la buena acogida.

Así luce el interior de la nueva tienda de Celia Pinto

Ya hacía meses que esta asturiana de adopción —lleva más de un cuarto de siglo afincada en la región— venía dándole vueltas a la idea de tener una tienda en la que poder dar salida a los productos de su tierra natal y acercar aún más la gastronomía portuguesa al público asturiano. Sin embargo, no fue hasta principios de este años cuando le llegó la oportunidad. «Estaba tomando tranquilamente un café aquí al lado cuando vi al dueño del local colgar el cartel de “se alquila”. Inmediatamente, me levanté y fui a decirle que se lo quería arrendar. Mi marido, mientras tanto, me decía que estaba loca, que era demasiado pequeño… pero yo lo veía perfecto», cuenta, entre risas. Sin dudarlo ni un segundo más, decidió arrendar el bajo para poner en marcha el que ya es su segundo proyecto empresarial.

Tras realizar los trámites pertinentes, con la inestimable ayuda de su compañero de vida, Celia dio un completo lavado de cara al local. Pintó las paredes, renovó los suelos y acondicionó el espacio para adaptarlo a su nueva actividad, logrando un establecimiento acogedor y con personalidad propia. La cuidada decoración, en la que destacan las baldosas de cerámica portuguesa, las manillas de la puerta con forma de bacalao y las figuras de gallos y guitarras en las estanterías, hace que la tienda transporte directamente a Portugal a quienes la visitan. A ella, mientras, la esencia de este pequeño rincón de la ciudad, le permite mantenerse unida a sus raíces, porque, aunque desde el primer momento en Asturias se sintió como en casa, necesita seguir conectada a su tierra natal.

Todos los productos que se comercializan son 100% portugueses

Esa esencia también se puede sabores, pues cada estante de la tienda está lleno de productos 100% portugueses. Desde conservas en lata hasta embutidos, pasando por la cuidada selección de vinos, cervezas y aceites de oliva. No faltan tampoco los postres artesanos elaborados por la cocinera, capaces de transportar al paladar a la tradición repostera portuguesa más auténtica. Y, por supuesto, como era de esperar, en las vitrinas de Casa Pinto —así es como se llama el establecimiento— hay un espacio reservado para el bacalao, que sigue siendo el rey. «Al igual que en el restaurante, es el producto estrella», dice Celia, quien no deja de recibir clientes interesados en adquirir algunas piezas de este delicioso pescado.

«Mucha gente viene exclusivamente a por el bacalao», resalta, antes de explicar que la diferencia de este pescado portugués y el que se suele consumir en Asturias radica en la manera de curarlo, prepararlo y cocinarlo. «Este está mucho más seco y, por eso, es más compacto y tiene más sabor», destaca sobre este pez blanco, caracterizado por su carne firme y suave, que ella siempre ha definido como «el bacalao antiguo de nuestros abuelos». «Es el de siempre», manifiesta. Para que el cliente pueda sacar el máximo partido al producto desde casa, la cocinera portuguesa no solo explica cómo desalar el bacalao correctamente, sino que además comparte recetas. «Mi idea es recopilar todas las recetas que preparábamos en el restaurante, imprimirlas y entregarlas gratis a quienes se pasen por aquí», apunta.

El goteo de personas por el local es constante. «No para de venir gente y eso que ni siquiera anuncié la apertura», dice orgullosa y agradecida a partes iguales de la buena acogida que está teniendo la tienda en la capital asturiana. «Estoy muy contenta porque además, por fin, puedo conocer a los clientes que tenía en el restaurante. Como siempre estaba metida en la cocina no tenía tiempo a saludarles y ahora casi me paso más tiempo hablando con ellos que reponiendo las estanterías», asegura, entre risas.

Dado que el volumen de clientes no deja de crecer Celia tiene contratada a una empleada para que le ayude con los pedidos. «Mi idea es que se haga ella cargo de toda la tienda porque, pronto, espero poner en marcha un obrador, donde preparé platos para venderlos aquí en la tienda. Quiero también hacer menú del día para llevar», dice Celia, que pretende elaborar callos y brandada de bacalao, además de elaborar el paté de sardinas que servía en su restaurante. «Voy a tratar de seguir haciendo las mismas recetas», confiesa la cocinera. Otro de sus propósitos es servir pequeñas tapas de degustación para que in situ uno pueda probar los diferentes productos, mientras se toma una copa de vino. «Si les gusta, luego pueden comprarlo y llevárselo para su casa», manifiesta.

Así es como Celia Pinto sigue dando rienda suelta a su pasión por la gastronomía portuguesa. Aunque el hecho de cerrar las puertas de su restaurante le generó un «enorme vacío», ahora, por fin, ha encontrado una nueva forma de mantener viva esa vocación culinaria. De esta manera, también continúa acercando los sabores de su tierra y conquistando con ellos el paladar de los asturianos. Y espera poder seguir haciéndolo muchos años más.


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