15 abr 2001
El Dépor supera el calvario del Osasuna y ya piensa en milagros
La remontada coruñesa da esperanzas al equipo para eliminar al Leeds Si alguien se lo merecía era él, porque Fernando es de los que saben lo que puede sufrir un jugador en el ostracismo del banquillo eterno. Por eso fue con toda el alma al envío de Makaay, por eso saltó como un resorte por encima de la defensa rojilla, por eso lloró a lágrima partida cuando consiguió el gol de la victoria coruñesa.