DEPORTIVO Eran cien, pero parecían cien mil. Los hinchas del Dépor estrujaron a Pandiani en el aeropuerto de Peinador, donde también veneraron a Djalma y sacaron a hombros a Mauro Silva. «Pues nos vamos a Vigo a recibir al Dépor», dijeron a las once de la noche. La alegría desatada por el empate en Milán puso ruedas a la euforia. La peña deportivista Bergantiños, de Carballo, no tardó demasiado en llegar. «Increíble», resumió ayer Walter Pandiani. «Toda esa gente sin dormir..., tantos kilómetros para ir a vernos... Fantástico», añadió el delantero uruguayo.
A. ANDRADE
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T. SILVA