Para esta familia, el baile se ha convertido en algo más que una simple afición; además de asistir a clases, los tres ya saben lo que es subirse al podio
El padre se enganchó a la vela a los nueve años y, con el paso del tiempo, no solo contagió la afición a sus hijos, sino que hizo de ella su medio de vida
Mari Carmen Pazos se crió entre guitarras y canciones, y con el tiempo, sus dos hijas le siguieron los pasos; ahora, como ella, no pueden vivir sin cantar