Mari Carmen Pazos se crió entre guitarras y canciones, y con el tiempo, sus dos hijas le siguieron los pasos; ahora, como ella, no pueden vivir sin cantar
El padre aprendió el oficio de electricista hace más de cuarenta años y, con el tiempo, se lo transmitió a sus hijos; su negocio familiar no conoce la crisis
Llegó al mundo de la acción solidaria por casualidad, hace ahora siete años, y asegura que no se arrepiente; «ser voluntario -advierte- te ayuda a madurar»