Su fallecimiento el pasado domingo deja al rock sin uno de sus más revolucionarios referentes. Odiado y querido a partes iguales -nunca pretendió ser el más simpático de la clase-, el neoyorquino consiguió algo complicado en el negocio de la música: respeto. Sirva esto como homenaje al hombre que lo transformó todo
Son uno de los mástiles del noise gallego y desembarcan sus dos guitarras y batería (sin bajo) en A Coruña para inaugurar -junto a Carrero Bianco- una nueva edición del ciclo de conciertos del blog Retroalimentación