Los expertos aseguran que el punto de inflexión lo marcó el año 2012, cuando se aprobó un decreto según el cual se fijó la formación mínima de socorristas y se reguló su registro profesional
¿EXCESO DE VERDADES? Ensalzamos la sinceridad como valor indiscutible a tener en cuenta, pero los expertos advierten que esta supuesta virtud puede denotar un exceso de ego y un egoísmo somero. Morderse la lengua puede ser el gesto más honesto, al menos con uno mismo.