Confiesa, entre risas, que le ha traicionado el subconsciente al aludir a su estudio y decir: «Es donde vivo». No es en su estudio, sino en su alma donde Manuel Gallego Jorreto lleva clavada la arquitectura, de la que habla con pasión, «si me preguntan», bromea. La Fundación Barrié le dedica la primera retrospectiva al premio nacional de arquitectura en 1997 y que acaba de cumplir 52 años de profesión.
Rodri García