El deterioro del edificio de la calle Ribeira Sacra se extiende ya desde la cubierta hasta los garajes, afectando a la salud y seguridad de más de treinta familias. Lo que comenzó como una filtración en los áticos es hoy un fallo estructural generalizado que la administración no logra atajar tras cuatro licitaciones desiertas.
Marcos Míguez