La Xunta asume el gasto de transportar e incinerar los cadáveres de las vacas
LA ENFERMEDAD BOVINA ALCANZA ESPAÑA Los ganaderos que se enfrentaban a la muerte de una res no sabían qué hacer con ella o pagaban hasta 75.000 pesetas El caso del cadáver de la vaca «Petra», que pasó tres días a la intemperie en Ortigueira sin que su dueña supiera qué hacer con ella, puede convertirse en un episodio tragicómico aislado. La Xunta ha decidido costear los elevados gastos de transporte e incineración que convertían lo que antes era un simple enterramiento en un «funeral» prohibitivo para los ganaderos. Algunos llegaban a pagar hasta 75.000 pesetas. La medida es provisional, a la espera de que se desarrolle una normativa en colaboración con los ayuntamientos, la administración responsable de los enterramientos de animales. Aún es una incógnita cómo se va a pagar en el futuro lo que se ha convertido en una compleja ceremonia fúnebre.