10 abr 2026
A 220 kilómetros por hora y a 3.000 metros de altura: «Me tiré en paracaídas y mi abuela se está enterando ahora»
La puerta se abre, el viento golpea y el suelo queda a miles de metros. No hay vuelta atrás. Así empieza una experiencia extrema que puede hacerse en muy pocos lugares y uno de ellos es A Fervenza, en Mazaricos. Este es el retrato en primera persona de toda una experiencia