El monte Faro de Vimianzo es lugar de misterios y escenario de leyendas y de cuentos de lobos, pero también el más dulce del Finisterre. Durante siglos albergó decenas de alvarizas monumentales ahora olvidadas.
El viento de nordeste, el frío y el sol motivaron que los peces no asomasen ante los cientos de aficionados que se repartieron por toda la geografía gallega
Cereixo (Vimianzo) igual es una de las aldeas más bellas de Galicia. Lo tiene todo. Tal vez por eso haya sido escogida por la historia para acoger una de las primeras representaciones del traslado del cuerpo del Apóstol
Piratas de toda índole y procedencia arrasaron la Costa da Morte durante siglos. Fisterra era un objetivo principal. Por eso levantaron en 1767 el Castelo de San Carlos, ahora convertido en humilde Museo da Pesca
No solo en su aldea de Meixonfrío (Entrecruces), sino que todo Carballo quedó conmocionado por la tragedia. El fallecido era un muchacho alegre, como corresponde a su edad, y muy vital