Moscú

Cientos de miles de personas marcharon por las calles de Moscú hasta la Plaza Roja portando banderas y retratos de sus antepasados que combatieron o murieron en la II Guerra Mundial (1939-1945), que en Rusia -y en la antigua URSS- se conoce como la Gran Guerra Patria.

Durante más de cuatro horas, una marea humana recorrió el centro de la capital rusa en la llamada marcha del Regimiento Inmortal, como se conoce a esta manifestación inaugurada hace unos años pero que en el 2015, con ocasión del 70 aniversario de la derrota sobre el nazismo, se convirtió en masiva.

Por segundo año consecutivo, el presidente ruso, Vladimir Putin, se situó a la cabeza de la marcha portando una gran fotografía de su padre, que combatió contra la invasión nazi y fue herido cuando el Ejército Rojo intentaba romper el cerco de Leningrado.

Pasadas varias horas del comienzo, la policía rusa cifraba en 700.000 los participantes, pero se espera que el recuento final sea superior a los 800.000, ya que los manifestantes pueden sumarse a lo largo del recorrido.

La marcha arrancó cerca del estadio Dinamo, en el norte de Moscú, y transcurrió a lo largo de seis kilómetros por las principales arterias del centro, hasta descender por la calle Tverskaya que desemboca en la Plaza Roja.

Veteranos, jóvenes, ancianos y familias enteras con niños toman parte en esta celebración con ocasión del Día de la Victoria sobre la Alemania nazi, que desborda patriotismo para recordar a los más de 26 millones de soviéticos que murieron en la contienda.

El regimiento Inmortal marchó por decenas de ciudades rusas, como en la antigua capital imperial, San Petersburgo, donde más de 300.000 personas llenaron la avenida Nevski, la principal arteria de la ciudad.

Según datos del Ministerio del Interior, en el 2015, cuando se celebró el 70 aniversario de la victoria, la marcha congregó a 12 millones de personas a lo largo y ancho de toda la geografía rusa.

La multitudinaria manifestación fue el colofón de las celebraciones por el 71 aniversario de la victoria sobre los nazis. Por la mañana, más de 10.000 soldados y dos centenares de blindados y sistemas de armamento recorrieron la Plaza Roja en el tradicional desfile militar del 9 de mayo.

El líder del Kremlin trazó un paralelismo entre la lucha contra los nazis y el nuevo desafío que constituye para el mundo el terrorismo internacional. «En estos momentos, la civilización se enfrenta de nuevo al horror y la violencia. El terrorismo se ha convertido en una nueva amenaza global. Estamos obligados a derrotar esa lacra y Rusia está dispuesta a unir fuerzas con otros Estados», dijo Putin desde la tribuna principal, sobre el Mausoleo de Lenin. «No se debe olvidar que el mundo fue liberado de los nazis por el pueblo soviético. Nuestros padres y abuelos derrotaron a un enemigo poderoso y despiadado, al que muchos pueblos se rindieron», dijo el presidente ruso en su mensaje.

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Rusia exhibe su poderío militar en el Día de la Victoria