«Ser homosexual significa la muerte»

El Estado Islámico ha llevado a extremos brutales la tradicional persecución de los gais en el mundo islámico


Jerusalén / Colpisa

24 horas después del atentado, Radio Al Bayan, emisora vinculada al Estado Islámico (EI), informó de que «Dios permitió al hermano Omar Mateen, uno de los soldados del califato en EE.UU., lanzar una ghazwa (ataque) en una discoteca de sodomitas». Como ocurrió la tarde del domingo con el mensaje difundido por la agencia Amaq, Al Bayan no dejó pasar la oportunidad de sacar el máximo rendimiento propagandístico a la llamada realizada por Mateen al 911 para jurar lealtad al califa instantes antes de atacar a un colectivo perseguido dentro de sus dominios, pero que hasta ahora no figuraba entre las prioridades de unos yihadistas más preocupados por la limpieza sectaria.

La homosexualidad es un crimen que conlleva la pena de muerte en el califato instaurado entre Siria e Irak en el verano de 2014, pero esto no es novedad en territorio musulmán ya que en países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Mauritania, Somalia, Sudán del Sur y Yemen también se condenan a muerte los actos de homosexualidad. Saudíes o iraníes ejecutan a los homosexuales en plazas y otros lugares públicos, pero la novedad aportada por los seguidores del califa han sido los métodos empleados, ya que en muchos casos han optado por lanzar al vacío a los acusados desde lo más alto de un edificio. Una vez en el suelo se remata a la persona a pedradas y después se cuelga el cuerpo en alguna farola durante un par de días para que el castigo sirva de ejemplo a todos los vecinos.

Piensan que recurrir a esta brutalidad ayuda a «proteger a los musulmanes de seguir el mismo rumbo podrido que Occidente ha decidido tomar», según justifican en su revista publicada en inglés, Dabiq. Además del lanzamiento desde edificios, también se ha ejecutado de un disparo o se ha lapidado a los «infieles» que han cometido delitos de «sodomía», siempre en base al particular código penal basado en una interpretación rigurosa de la sharia o ley islámica.

Infierno particular

Hace poco más de un año el Consejo de Seguridad celebró a puerta cerrada una reunión informal en la que se dio voz a supervivientes del colectivo LGTB que habían logrado escapar de las zonas bajo control del EI. «En mi sociedad, ser homosexual significa la muerte», confesó uno de los invitados que pidió mantener el anonimato por motivos de seguridad. Otro de los testigos que se atrevió a hablar fue un sirio identificado como Subhi Nahas, ahora residente de San Francisco, que explicó que cuando los yihadistas lanzan a una persona desde un tejado por su orientación sexual, «los vecinos de la localidad la lapidan hasta la muerte».

El Estado Islámico ha hecho que la muerte sea más brutal, pero antes de la instauración del califato este colectivo ya vivía su infierno particular y todo el que podía optaba por escapar a Europa o EE.UU.

Se trata de una especie de tabú en los países de tradición islámica. Con la matanza en el club gay de Orlando, Omar Mateen pone al colectivo LGTB en la lista de objetivos de los seguidores de los yihadistas en Occidente.

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