«No se puede descartar al cien por cien un nuevo golpe en Turquía»

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Dice que lo ocurrido supone un riesgo para la población del Mediterráneo y hay que estar preparado

21 jul 2016 . Actualizado a las 07:15 h.

Turquía vive días tensos. La dura respuesta de Erdogan al intento de golpe de Estado ha incrementado la polarización de la población. La incertidumbre reina en las calles. Nadie sabe muy bien qué pasará a partir de ahora. Todavía falta, como explica el investigador principal para el Mediterráneo y Mundo Árabe del Real Instituto Elcano, Haizam Amirah Fernández, un montón de información sobre lo ocurrido en el país desde el viernes hasta ahora. Por eso, advierte de que esa información que no tenemos «podría dar pistas sobre asuntos como la alternativa de otro conato golpista en un tiempo no lejano o que quede desechada». Por ello, apunta que «no se debería descartar al cien por cien una nueva intentona, aunque parezca poco probable. También depende del factor vengativo de Erdogan dirigido a proteger su propia vida».

-¿Cuál es el mayor peligro que hay ahora en Turquía?

-Confundir el Estado con la persona del presidente o con el partido en el poder. Ese es el mayor riesgo.

-La estrategia de Erdogan durante los últimos días parece estar enfocada a difundir el temor entre la población: las fotos de los detenidos que ha hecho públicas la agencia progubernamental, el anuncio en una entrevista de que no descarta reinstaurar la pena de muerte...

-La pregunta es si la pena de muerte podría tener efectos retroactivos. Parece que no, pero esa es una gran pregunta. Lleva tiempo advirtiendo que había un Estado paralelo, que había sectores en las fuerzas armadas que estaban planificando un golpe militar. Eran cosas que ya venían de antes, de la década pasada. Lo ocurrido el viernes parece que avala esa teoría. Pero eso no debería darle un cheque en blanco para actuar al margen de las leyes turcas o de las garantías políticas.

-¿Está actuando de forma paranoide?

-No, no. El riesgo es que lleve a cabo una política vengativa, más autoritaria y con rasgos paranoicos porque la experiencia del golpe puede generar esta reacción. Podría romper la sociedad turca y llevar a un enfrentamiento político e ideológico, pero aún es muy temprano para medir todas las consecuencias.

-¿Podría acabar todo esto en una guerra civil?

-Para que haya ahora una guerra civil hace falta que haya bandos claramente definidos, que tengan acceso a medios para emplear la fuerza de la milicia. No parece que en este momento esa sea una alternativa. Tras las purgas, las Fuerzas Armadas seguramente quedarán en un bando pro-Erdogan y su partido.

-Pero la preocupación es creciente en las calles.

-El hecho de que hubiera una intentona golpista ya es motivo de gran preocupación No solo para la población turca, debería serlo para todo el vecindario turco, tanto oriental como europeo. El golpe pudo además fracturar la institución del Estado, no solo las Fuerzas Armadas o estamentos necesarios para el funcionamiento del Estado turco. Esto es muy preocupante y también representa enfrentamientos entre el propio poder en Turquía, generados en parte por el estilo de gobierno de Erdogan y su personalismo. Habría sido muy mala noticia el triunfo del golpe porque quedarían suspendidas las garantías constitucionales que podría desembocar en un baño de sangre. Pero también es muy preocupante el día después con las decisiones tomadas por el Erdogan. De continuar adelante con ellas desencadenará una mayor polarización de la población.

-¿Tenemos que estar preparados para lo que pueda ocurrir ahora?

-La inestabilidad en torno al Mediterráneo va en aumento. Esto supone un riesgo para la población y hay que estar preparado.