Francia avanza hacia la prohibición de los azotes a los niños

La enmienda, que aún ha de ser ratificada por el Senado, recoge que los padres deberán prescindir  «de todo trato cruel, degradante o humillante, incluido todo recurso a la violencia física»


París

La Asamblea Nacional francesa ha votado una enmienda al proyecto de ley de Igualdad y Ciudadanía que recoge la abolición de los castigos físicos en la infancia y delimita el concepto de autoridad parental en el Código Civil francés. Con esta iniciativa, Francia se sumaría a los 49 países donde dar un azote a un niño está prohibido, incluso en el seno familiar. 

Para que el texto entre definitivamente en vigor aún falta el voto a favor del Senado francés el próximo 4 de octubre. Si se aprueba, los padres franceses deberán abstenerse «de todo trato cruel, degradante o humillante, incluido todo recurso a la violencia física», según recoge el artículo 371-1. 

La diputada del grupo mixto de izquierda Edith Gueugneau, y una de los tres ponentes de la enmienda junto con la diputada socialista Marie-Anne Chapdelaine y el diputado del grupo ecologista François-Michel Lambert, considera que solo se trata de «un primer paso» que debe ir acompañado de campañas de sensibilización. 

El médico y militante contra la violencia ejercida sobre las mujeres y los niños, Gilles Lazimi, dijo a Efe que «se trata de un paso simbólico pero contundente», dijo a Efe «porque por primera vez el Gobierno reconoce que ni siquiera los padres pueden pegar a los hijos».

Gueugneau explicó que «el objetivo no es penalizar». Tanto es así que la disposición no va acompañada de ninguna sanción penal para los padres infractores; la violencia ejercida sobre los niños ya se encuentra, de facto, penada por el Código Penal galo.

«Sin embargo esto hará que la sociedad avance», indicó el médico, que cree que la medida tendrá «consecuencias reales», porque en aquellos países dónde se han incorporado leyes similares «se ha detectado una regresión en el uso de los castigos físicos por los padres».

El gesto que se ha hecho esperar en un país donde cada día mueren dos niños víctimas de los golpes de sus progenitores. Casi cuatro décadas después de que Suecia vetase la educación violenta, en 1979, la jurisprudencia del país que vio nacer la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano sigue otorgando a los padres el «derecho a corregir» a sus hijos.

Aunque Gueugneau cree que el Senado no se opondrá a la reforma, este no es el primer intento de enmienda, y es que la medida toca de lleno un tema delicado en un país donde, según Lazimi, la «tradición católica y la tendencia a culpar de la delincuencia juvenil a una enseñanza demasiado laxa» son en buena parte responsables de la demora de la decisión.

Gueugneau atribuye la tardanza a que al principio de la legislatura ya se aprobó, en medio de una fuerte controversia, la ley del matrimonio homosexual y el Gobierno socialista del presidente François Hollande, ha preferido posponer una decisión que podría volver a generar malestar entre el electorado más conservador.

Con la aprobación de esta enmienda, Francia tendrá acceso a 1,7 millones de euros de fondos europeos, que se destinarán a campañas de sensibilización. La luz verde a la reforma llega después de que el Consejo de Europa decidiese, el marzo pasado, condenar a Francia por no haber prohibido explícitamente los castigos físicos a los niños en contra de la Carta Europea de los Derechos Sociales, que el país firmó en 1961 y que otros países miembros también incumplen.

Francia avanza hacia la prohibición de los azotes a los niños