Las grandes empresas se quitan años

Ana Balseiro
ana balseiro MADRID / LA VOZ

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Paco Rodríguez

Amancio Ortega abrió el melón y desde entonces las cúpulas de las principales sociedades han vivido un intenso e inédito proceso de renovación, cuyo goteo no ha concluido todavía

31 jul 2016 . Actualizado a las 09:50 h.

«La gerontocracia del Ibex se hace más fuerte cada año». Así lo afirmaba hace apenas dos la revista Forbes al hilo de la edad de los máximos responsables de las empresas del selectivo español. En aquel momento -los primeros compases de septiembre del 2014- dieciséis de los 35 presidentes de las firmas del Ibex (el 46 %, prácticamente la mitad) superaban los 65 años. Aunque hoy la foto fija arroja exactamente los mismos números, tras ellos late un proceso, tan intenso como inédito, de renovación en el timón de las grandes empresas españolas, que va más allá del Ibex y de las cotizadas.

Amancio Ortega fue el primero de los grandes patrones en hacerse a un lado. La decisión la anunció en el 2011. Con 76 años, el hombre de la eterna camisa blanca pasó el testigo a su delfín, Pablo Isla, tres décadas menor.

Los expertos señalan que España es un caso anómalo, comparado con su entorno, por la prolongada permanencia de los principales ejecutivos al frente de las empresas. En román paladino, nadie -o casi- quiere levantarse del sillón, como lo prueban las modificaciones de los estatutos que, por ejemplo, realizaron los banqueros Emilio Botín o Francisco González. El presidente del Santander suprimió la edad de jubilación al frente de la entidad (murió siendo presidente con 79 años), mientras que su homólogo del BBVA, que con 71 se mantiene en el cargo haciendo rodar cabezas de consejeros delegados, la retrasó hasta los 75.