Caracas grita libertad contra Maduro

Pedro García Otero CORRESPONSAL / CARACAS

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PEDRO GARCÍA OTERO

El presidente amenaza con retirar la inmunidad a los diputados y detener más opositores

02 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La paciencia de los venezolanos críticos con el gobierno encabezado por Nicolás Maduro alcanzó ayer uno de sus puntos más bajos. Cientos de miles de personas, más de un millón según los convocantes, convergieron sobre Caracas para protestar contra las trabas que el régimen pone a la puesta en marcha del revocatorio, el proceso mediante el cual la oposición pretende forzar la salida del poder del propio Maduro.

Bajo pancartas con críticas al Gobierno y con lemas como «Venezuela grita libertad», la oposición venezolana calificó de éxito la convocatoria y anunció tras la «Toma de Caracas» -el nombre bajo el que se convocó la marcha popular- un cronograma de actividades que incluye nuevas manifestaciones el miércoles de la próxima semana ante todas las sedes del Consejo Nacional Electoral; dentro de dos, la «toma de las capitales» (las 24 de los estados de todo el país); y posteriormente, el día posterior a que se recoja el 20 % de las firmas necesarias para activar el referendo revocatorio contra Nicolás Maduro, una vigilia de 24 horas para exigir que ese referendo se realice este mismo año.

Hablando ante decenas miles de seguidores, que abarrotaron decenas de calles y grandes avenidas de Caracas, Henrique Capriles, dirigente opositor y gobernador de Miranda, señaló que la «Toma de Caracas» fue «la manifestación más grande de la Historia de Venezuela». Y las imágenes tomadas desde azoteas de edificios altos de la capital venezolana parecen corroborarlo, a pesar de la prohibición del Gobierno venezolano de vuelo de drones y helicópteros durante cinco días previos y cinco días posteriores a la manifestación.

El dirigente opositor señaló que habían superado sus propias expectativas de sacar a las calles de Caracas a un millón de personas. «Esta es la hora del pueblo, este el tiempo nuevo de la esperanza democrática. Aquí no sobra nadie, aquí todos somos necesarios: los opositores tenaces y los chavistas decepcionados, los pobres de siempre y los empobrecidos de ahora», señala la declaración leída en la marcha.

Otros varios miles de seguidores se quedaron a medio camino, provenientes de todo el país a la capital, cuando fueron bloqueados por funcionarios de la Guardia y la Policía Nacional en las autopistas que dan acceso a Caracas, en algunos casos a cientos de kilómetros de la capital. En algunos de estos puntos, los manifestantes rompieron los cercos opositores y continuaron a pie, pero posteriormente la situación fue controlada por las fuerzas del orden.

Contramanifestación chavista

El chavismo organizó su propia concentración en el centro de la capital, pero esta tuvo una asistencia exigua, al punto de que un decepcionado Maduro señalaba que la oposición solo había logrado reunir a 30 mil personas en la capital, una cifra muy inferior según todos los sondeos. Capriles indicó que habían sobrepasado la convocatoria de un millón de venezolanos.

En respuesta a la planificación de manifestaciones de la oposición, el mandatario venezolano indicó que iban a crear un «comando antifascista de defensa de Caracas»; reiteró que introduciría ante el Tribunal Supremo de Justicia venezolano una demanda para retirar la inmunidad de los diputados opositores, porque esa inmunidad no es para delinquir. El presidente venezolano afirmó que habían encontrado «un comando paramilitar a menos de 500 metros de (el palacio de) Miraflores»; y anunció que «en las próximas horas habrá dirigentes de la derecha detenidos por el golpe de Estado» que había anunciado Maduro intentaría dar la oposición ayer y que no se concretó, según el presidente, porque «lo hemos abortado».

Blanco especial de las amenazas de Maduro ha sido el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, por sus declaraciones, que a juicio de Maduro son «fascistas y racistas», y a las cuales comparó con las emitidas en Ruanda hace 20 años. Además dijo que a Ramos (73 años) «algunos le tienen lástima porque es viejito, pero es un viejito coño de madre (un insulto muy grave en Venezuela)».

«No podemos permitir que nos incendien el país», afirmó el presidente en su discurso, que solo fue transmitido por la radio y TV oficial, sin obligar a los medios privados a «encadenarse».

Tanto Maduro como la oposición se congratularon porque las manifestaciones se realizaron sin violencia. Mientras el mandatario venezolano «saludó» a las personas presentes en las concentraciones de la oposición, aunque les señaló que «están siguiendo a los líderes equivocados», Capriles indicó que habían, incluso, frenado a un grupo de infiltrados del Gobierno, que con franelas de su partido, Primero Justicia, habían intentado promover violencia contra la Guardia Nacional y cerrar el paso en la autopista perimetral de la capital venezolana.