Los partidos piensan ya en las urnas y quieren evitar que se vote el 25D

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID / LA VOZ

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Todas las votaciones de investidura

Se abre un período de casi dos meses en los que aún podría revertirse el actual bloqueo político

03 sep 2016 . Actualizado a las 11:39 h.

El actual bloqueo político, constatado tras la investidura fallida de Mariano Rajoy, parece abocar a terceras elecciones. Los partidos ya piensan en esa posibilidad, como muestra que estén de acuerdo en evitar que se celebren el 25 de diciembre. Pero el llamamiento a las urnas no es inevitable. Aún restan casi dos meses para negociar y dos elecciones clave por medio, las gallegas y las vascas, que pueden hacer variar el escenario.

¿Cuál es el procedimiento que se seguirá ahora?

El pasado miércoles se puso en marcha el reloj que marca un plazo de dos meses para que los partidos se pongan de acuerdo y se pueda formar Gobierno o, por lo contrario, los españoles sean convocados por tercera vez a las urnas en un año, una situación sin precedentes en las democracias occidentales. Al no lograr ser investido por el Congreso, la candidatura de Rajoy decae y se entra en un nuevo escenario. Ahora queda en manos del rey proponer o no un aspirante a la presidencia del Gobierno, que podría ser el mismo Rajoy, otro distinto o incluso un independiente que no sea diputado. Es prácticamente seguro que Felipe VI, como hizo el pasado 7 de marzo tras la investidura fallida de Pedro Sánchez, dé un tiempo a los partidos para que negocien. Todo indica que no habrá acuerdo hasta después de las elecciones gallegas y vascas del 25S. Si lo hubiera, el rey abriría una ronda de consultas con los partidos y designaría como candidato al que haya reunido los apoyos necesarios. Si no fuera así, lo más probable es que repitiera el esquema de la anterior legislatura, llamar a los líderes políticos unos días antes de que se cumpla el plazo de dos meses, el 31 de octubre, y firmar el decreto de disolución de las Cortes y convocar nuevas elecciones.

¿Cuándo se celebrarían las elecciones?

Deben transcurrir 54 días desde la convocatoria de las elecciones, dos meses después de la primera votación de investidura, por lo que al fijar la presidenta del Congreso, Ana Pastor, de acuerdo con Rajoy, el 30 de agosto como fecha del inicio del debate de investidura, las hipotéticas elecciones tendrían lugar el 25 de diciembre. Sin embargo, los partidos mayoritarios están de acuerdo en reformar la ley electoral para impedir que se celebren el día de Navidad. Tendría que hacerse una reforma exprés que solo se podría llevar a cabo mediante una proposición de ley, ya que el Gobierno no puede presentar proyectos de ley al estar en funciones. Al tratarse de una ley orgánica, precisaría de una mayoría cualificada. En cualquier caso, la modificación legal debería aprobarse antes del 31 de octubre. La propuesta del PSOE para reformar la Ley Orgánica del Régimen Electoral General pretende acortar en una semana la campaña electoral, con lo que los comicios serían el 18 de diciembre. El Gobierno, a través de la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, expresó ayer que no obstaculizará la reforma, después de que el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, señalara que, en caso de que hubiera elecciones, el Gobierno tomaría medidas para evitar que fueran el 25 de diciembre.

¿Hay que esperar a que se celebren los comicios gallegos y vascos?

Sí. Todo queda pendiente de los resultados de las elecciones gallegas y vascas del 25S. Hasta ese momento, los partidos mantendrán sus posiciones. El PSOE celebrará en octubre el comité federal que podría reexaminar la posición del partido y plantearse una abstención. El PNV se mostrará inflexible en su negativa a facilitar el Gobierno a Rajoy, porque le beneficia de cara a las elecciones. El PP seguirá culpando a Sánchez del bloqueo en clave electoral, mientras Ciudadanos marcará ciertas distancias para evitar un resultado catastrófico en ambas comunidades.

¿Cuáles son las alternativas para evitar las terceras elecciones?

Después del 25S, el escenario puede dar un vuelco. Si los socialistas cosechan un mal resultado en Galicia, donde puede verse superado por En Marea, y el País Vasco, la posición de Sánchez se debilitará, lo que dará la oportunidad a los barones críticos de forzar un cambio de posición hacia la abstención e incluso de pedir la cabeza del secretario general. Por otro lado, si el PNV necesitara el apoyo del PP para gobernar podrían intercambiar cromos, Vitoria por Madrid. Aun así, a Rajoy le faltaría un voto, ya sea a favor o abstención, que podría ser el del diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, que fue en las listas del PSOE. Otra posibilidad, aunque muy remota, es que Rajoy diera un paso atrás y se presentara otro candidato del PP, como pidió ayer Felipe González. La resolución del comité federal, defendida por Sánchez, es no investir a ningún aspirante popular. Pero eso podría variar y, de esa forma, poner la pelota en el tejado del actual presidente en funciones: emplazarlo a retirarse ante la urgencia de formar Gobierno y por el bien del país. Pero Rajoy no está dispuesto a apartarse, ya que hará valer que el PP fue el único partido que mejoró sus resultados el 26J, ni nadie del partido se lo va a pedir.

Dos alternativas, el pacto a tres y el de izquierdas, inviables

Hay dos alternativas para formar Gobierno que son prácticamente inviables, un acuerdo a tres PSOE-Ciudadanos-Podemos, que ya intentó sin éxito Pedro Sánchez en la anterior legislatura, y un pacto de izquierdas, de los socialistas con Unidos Podemos y las confluencias, que requeriría el apoyo explícito de los independentistas catalanes. Ambas son factibles aritméticamente pero imposibles desde el punto de vista político.