El drama sirio monopoliza la asamblea de la ONU que debía debatir sobre los refugiados

Ban Ki-moon califica de deliberado el ataque a un convoy de ayuda humanitaria. Estados Unidos acusa al régimen de Al Asad y a Rusia


Agencias / La Voz

Una veintena de civiles y un trabajador de la Media Luna Roja Siria (SARC) perdieron la vida en el bombardeo contra un convoy con ayuda humanitaria y un almacén en la localidad de Umr al Kubra, en los alrededores de Alepo. El ataque marca el fin definitivo de la tregua en Siria y enciende de nuevo el debate sobre la guerra en el país árabe, distorionando la Asamblea General de la ONU que debía debatir sobre los refugiados. La sesión vespertina coincidirá con una cumbre sobre el movimiento migratorio, impulsada por Obama y que busca definir medidas para hacer frente a la peor crisis en ese sentido que ha tenido el mundo desde la II Guerra Mundial. 

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha denunciado el «repugnante, salvaje y aparentemente deliberado» ataque contra un convoy humanitario en Siria y exigió rendición de cuentas para este y otros crímenes. «Los trabajadores humanitarios que entregaban ayuda eran héroes. Aquellos que les bombardearon son cobardes», dijo Ban en su discurso de apertura de la asamblea. «Justo cuando pensamos que no se puede ir a peor, el listón de la inmoralidad se hunde aún más», añadió.

«Muchos grupos han matado a muchos inocentes, pero ninguno más que el Gobierno de Siria, que sigue lanzando barriles explosivos en barrios y que sistemáticamente tortura a miles de detenidos», añadió Ban. El diplomático surcoreano, en su última intervención en el plenario de Naciones Unidas, defendió que es necesaria una «transición política» y que, tras tanta violencia y mala gestión, «el futuro de Siria no debe depender del destino de un solo hombre».

Estados Unidos responsabilizó a Rusia del ataque y aseguró que se «replanteará» si seguir cooperando con el Gobierno ruso, que a su juicio debe demostrar «rápida y significativamente» si aún está comprometido con el acuerdo para un alto el fuego en el país árabe. El Gobierno estadounidense está seguro de que el ataque fue un «bombardeo» ejecutado o bien por las fuerzas rusas o por el régimen sirio, lo que «plantea muchas dudas sobre si los rusos pueden cumplir su parte» del frágil acuerdo negociado entre las dos potencias, dijo a periodistas un alto funcionario estadounidense.

Por su parte, el Ministro de Defensa ruso, el teniente general Igor Konachenkov, negó que aviones rusos o sirios atacasen el convoy de ayuda humanitaria. El ministro aseguró que no hay indicios de que se hubiese atacado por aire el convoy y que los camiones fueron alcanzados por un incendio. «Hemos estudiado detenidamente el video con las grabaciones de los denominados activistas del lugar y no hemos encontrado señales ni municiones que alcanzaran el convoy», aseguró Konashenkov, que es citado por la agencia estatal de noticias TASS. «Todo lo que vemos en el video es consecuencia de haber quedado atrapado en fuego», dijo.

La semana pasada, Siria acusó a Estados Unidos y sus socios en la coalición internacional de bombardear una base del ejército del país, causando varias decenas de muertos, un hecho que el presidente sirio Bachar Al Asad calificó de «agresión flagrante».

La tregua «no está muerta»

En Siria, los habitantes conviven nuevamente con los bombardeos diurnos y nocturnos. Muchos se quedaron en sus hogares tras disfrutar durante una semana de una frágil tregua. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), al menos 27 barriles de explosivos fueron lanzados sobre Alepo la mañana del martes. En la ciudad y en la provincia, al menos 39 civiles murieron desde el anuncio del ejército sirio de que la tregua había finalizado.

En Nueva York, la crítica situación en el país árabe era el centro de interés de una reunión del grupo de apoyo a Siria, que reúne a 23 países y organizaciones internacionales, presidido por Estados Unidos y Rusia. Al término de la reunión, y luego de un encuentro bilateral con el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, aseguró en breves declaraciones a la prensa que el acuerdo del cese el fuego en Siria «no está muerto» y que las conversaciones continuarán en esta semana.

Washington quiere creer que no todo está perdido. Poco antes, Kerry había insistido en que lo más importante era que Moscú, que firmó el acuerdo de tregua, «controle a al Asad». Pero, para Moscú, la posibilidad de reanudar la tregua es «muy débil», dijo el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

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