Ban Ki-moon acusa a los que arman la guerra siria: «Tenéis sangre en las manos»

La ONU suspende todas sus operaciones en Siria tras el ataque contra uno de sus convoyes con ayuda


Redacción / La Voz

La guerra en Siria y el drama de los refugiados marcaron el inicio de la 71. º sesión anual de la Asamblea General de la ONU, con un duro discurso de su secretario general, Ban Ki-moon, en medio de la ruptura de la tregua en el país árabe y la suspensión de todas las operaciones de ayuda humanitaria tras el bombardeo de un convoy cerca de Alepo.

No le tembló la voz a Ban al denunciar las matanzas del régimen de Bachar al Asad y defender que el futuro del país no puede depender del destino de su presidente. También cargó contra los países que «siguen alimentando la maquinaria de guerra» y que tienen «sangre en sus manos». «En esta sala hay representantes de Gobiernos que han ignorado, facilitado, financiado, participado o incluso planeado y ejecutado atrocidades infligidas por todas las partes del conflicto sirio contra civiles», dijo con una inusual contundencia en su último discurso ante el plenario.

Ban calificó de «repugnante, salvaje y aparentemente deliberado» el ataque contra el convoy en Orem al Kubra, cerca de Alepo. «Los cooperantes, que entregan allí mercancías y salvan vidas, eran héroes. Los que los bombardearon eran cobardes». El ataque, que se produjo pocas horas después de que Damasco diera por terminado el alto el fuego, costó la vida de 20 civiles y del director sirio de la Media Luna Roja, Omar Barakat. Dieciocho de los 31 camiones fueron destruidos. Apenas quedó nada de las medicinas, mantas y harina, entre otros productos, que estaban destinados a 78.000 sirios sitiados en un área rebelde.

Tanto Damasco como Moscú negaron ser los autores, pese a las acusaciones de los rebeldes. Rusia apuntó que en la zona había combatientes del Frente Fatah al Sham y publicó un vídeo en el que se ve al convoy acompañado de una camioneta armada con un mortero. El director de la opositora Red Sham, Abu Muyahed al Halabi, dijo a Efe que tiene pruebas de que fue obra de helicópteros sirios y aviones rusos.

Reunión del Grupo de Apoyo

Pese al recrudecimiento de los combates y bombardeos en Siria, Washington y Rusia no daban aún por muerto el alto el fuego. En una reunión paralela a la Asamblea General, los ministros de Exteriores de los 20 países del Grupo Internacional de Apoyo a Siria se comprometieron a intentar salvar el alto el fuego. Pero ese fue el único compromiso en el breve y tenso encuentro. El viernes volverán a reunirse. Un dirigente de la oposición siria, Riad Hijab, denunció «la debilidad» de la comunidad internacional y la «ausencia de credibilidad».

La petición de poner fin a la guerra estuvo en boca de todos los intervinientes en el pleno de la ONU. «Debemos continuar la difícil tarea diplomático», prometió Barack Obama. «Basta quiere decir basta», dijo por su parte François Hollande, exigiendo el compromiso de Damasco con la paz. Ban subrayó que no hay una solución militar para una guerra civil que deja ya más de 300.000 muertos.

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