redacción / la voz

Huawei y Leica Camera AG anunciaron ayer la creación de un centro conjunto de investigación e innovación. El Max Berek Innovation Lab -lleva el nombre del pionero alemán de la microscopía y creador de las primeras lentes Leica- se ubicará en Wetzlar, sede de la empresa germana, y contribuirá a potenciar el desarrollo de sistemas ópticos y tecnologías de software, con el fin de mejorar la calidad de imagen de aplicaciones fotográficas y para dispositivos móviles.

Que una compañía como Leica, considerada la máxima referencia en fotografía tradicional y venerada por los grandes maestros de esta disciplina -Cartier Bresson, Robert Capa, Sebastião Salgado y Alberto Korda, entre muchos otros, usaron sus cámaras-, selle una alianza con el tercer fabricante de smartphones del mundo es cuanto menos significativo. Ambas ya colaboraron en el lanzamiento, hace cinco meses, del Huawei P9, un móvil con doble cámara trasera al estilo de la que acaba de estrenar el nuevo iPhone 7 Plus.

«En un futuro, más del 90 % del tráfico de datos estará constituido por imágenes y vídeos», explicó Ren Zhengfei, CEO de Huawei. El laboratorio Max Berek desarrollará soluciones de imagen, realidad aumentada y realidad virtual y, según Andreas Kaufmann, presidente del consejo asesor de Leica, traerá «tecnologías revolucionarias para el mundo de la imagen».

La realidad es que esa revolución de la que habla Kaufmann hace ya tiempo que está en marcha, y la feria Photokina, el mayor escaparate mundial del sector -se celebra en Colonia cada dos años-, ha sido testigo esta semana de cómo los dispositivos móviles están transformando a las firmas históricas de la fotografía. Allí estuvieron gigantes como la japonesa Nikon, que mostró en este salón su nueva cámara para captar contenidos en 360 grados (para visionarse con gafas de realidad virtual) y que graba vídeos en 4K Ultra HD y secuencias de intervalos (time-lapse).

Hasselblad, el fabricante sueco cuyas cámaras pisaron la Luna de la mano de los astronautas del Apolo XI, presentó como regalo de su 75 aniversario la V1D, Se trata de una actualización de su clásica caja negra, un cuerpo en forma de cubo al que se le puede adaptar diversos módulos, desde empuñaduras para zurdos a pantallas o visores. Una idea que remite a la del smartphone modular, que ya ensayan compañías como Google o LG.

Las redes sociales y los vídeos en ultra alta definición mandan, y por eso uno de los platos fuertes de Photokina, que concluye mañana, ha sido el lanzamiento de la nueva GoPro Hero 5, la referencia entre las cámaras de acción. Estos dispositivos se han convertido en una de las patas de la web 2.0, la evolución de Internet en la que los usuarios han dejado de ser actores pasivos (meros navegantes) para convertirse en parte activa de la misma, participando y contribuyendo a la creación de contenidos. GoPro, fundada en California en el 2002, fue de las primeras en darse cuenta del interés de muchos usuarios en grabarse haciendo deporte. La Hero 5 reconoce comandos de voz, y, si llegamos a un punto donde hay conectividad WiFi, ella misma puede subir los clips a la Red.

Frente a estos modelos, las cámaras de toda la vida han tenido que adaptarse incorporando elementos de los smartphones, como pantallas táctiles, conectividad inalámbrica y editores fotográficos integrados que permiten retocar una fotografía sin necesidad de ordenadores. Todavía fuertes en el mercado réflex (SLR) y profesional, los fabricantes tradicionales han perdido la batalla de las compactas y están cerca de sufrir lo mismo con las bridge (cámaras puente); solo el formato Micro Cuatro Tercios, impulsado por Olympus y Panasonic, mantiene el tipo gracias a la posibilidad de montar objetivos intercambiables en un cuerpo más reducido que el de una SLR.

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¿Ha muerto la fotografía tradicional?