Afina las cifras del ajuste: cerrará 302 oficinas y prescindirá de 2.894 empleados
07 oct 2016 . Actualizado a las 12:38 h.Nueva reunión de la dirección del Popular con los sindicatos para negociar el ERE que quiere poner en marcha el banco y más de lo mismo: malestar entre los representantes de los trabajadores por lo que consideran una política de información a cuentagotas por parte de la entidad.
Todo lo que sacaron en claro ayer es la cifra exacta de oficinas que bajarán la persiana: 302 (se hablaba de 300). Y que las aproximadamente 2.900 bajas que decían que sufriría la plantilla serán finalmente 2.894. De las condiciones en las que se llevarán a cabo las prejubilaciones y salidas -voluntarias, en la medida de lo posible- nada precisaron los representantes del Popular.
Sí concretaron algo más de los cambios que se están cocinando en la estructura del banco. Se sabe ya que fusionarán 14 de las direcciones regionales, hasta dejar la cifra total en 25. Y que las direcciones territoriales se quedarán en: Andalucía, Cataluña y Baleares, Centro, Levante, Norte y Pastor (donde también habrá concentración de delegaciones), además de Portugal.
Además, y como consecuencia de la separación impuesta entre el negocio principal y el inmobiliario, se crean cuatro nuevas direcciones regionales (Cataluña-Levante, Andalucía, Centro y Norte), que se encargarán de la gestión del ladrillo, así como de otros activos no productivos.
«Estos cambios se irán materializando de forma gradual en el tiempo tratando de acompasarlos con la puesta en marcha del proceso de reordenación de plantilla que en estos momentos se está negociando con la representación de los trabajadores del banco», detalló el Popular en un comunicado.
La escasa información de la que disponen por ahora no es el único motivo de enfado de los sindicatos. Ayer mismo, Comisiones Obreras cargaba contra la dirección del banco por su decisión de restablecer el pago del dividendo en efectivo el año que viene. «Es grave que el esfuerzo que se pide a la plantilla no se considere que debe ser compartido por las demás partes interesadas, singularmente accionistas y directivos», argumenta el sindicato. «De ninguna manera» puede haber remuneraciones extra a los directivos o reparto de dividendos mientras se reduce la plantilla, abunda. «No puede ser que unos hagan sacrificios para que otros puedan cobrar», denuncia. Temen que «se trate solo de una reducción salvaje de gastos, sin garantía de proyecto de futuro».
Para expresar su rechazo al ajuste, los sindicatos han convocado una concentración de protesta este sábado en Santiago a partir de las doce del mediodía.