La UE amenaza con nuevas sanciones a Rusia si vuelve a bombardear en Siria

Deja abiertas todas las opciones en un intento de evitar encallar ante la falta de unidad de los socios


Bruselas / Corresponsal

«Lo que está ocurriendo en Alepo es inhumano». Fueron las primeras palabras que pronunció ayer la canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada a Bruselas. Acudió a la cumbre de líderes europeos pocas horas después de fracasar en su intento de fraguar junto a su homólogo francés, François Hollande, y el presidente ruso, Vladimir Putin, un alto el fuego permanente en el este de Alepo. El antiguo corazón comercial de Siria sigue bajo asedio y ya van quince semanas. Más de 250.000 personas se encuentran bloqueadas en esta parte de la ciudad, absolutamente devastada por los bombardeos de la aviación rusa. Moscú solo ha accedido en las últimas horas a abrir de forma temporal ocho corredores humanitarios: seis para sacar a víctimas y población civil y otros dos para la evacuación de rebeldes. Pero hasta cuándo Putin está dispuesto a mantener la tregua, nadie lo sabe. La ONU asegura que Rusia se había comprometido a prorrogar la acción humanitaria hasta el domingo con un cese del fuego de 11 horas al día. Sin embargo, el Ejército de Bachar al Asad da por terminada la tregua hoy mismo. 

La ambigüedad rusa no convence a la Unión Europea. Los 28 líderes debatieron ayer de urgencia sobre el recrudecimiento del conflicto sirio y el papel de Moscú en la desestabilización de la región. Los ataques indiscriminados contra la población civil, hospitales y escuelas ocuparon buena parte de las discusiones en la cena. A pesar de reconocer que el Kremlin viola de forma flagrante la legislación internacional, la división de intereses y de opiniones entre los socios ha impedido que la UE se adentre a corto plazo en el terreno de las sanciones contra Rusia. «No son realistas», insistió con cinismo el canciller austríaco, Christian Kern, a pesar de reconocer que se están violando derechos humanos en Siria.

La resistencia de algunos países a tensar más la cuerda con el vecino ruso, entre los que se encuentra Alemania, contrasta con los deseos del Reino Unido y Francia de dar un paso adelante. La falta de consenso obligó al presidente del Consejo, Donald Tusk, a buscar una vía intermedia y plantear un ultimátum. «La UE debe mantener todas las opciones abiertas, incluidas las sanciones, si los crímenes continúan», aseguró. Los 28 exigen a Putin que ponga «fin a las atrocidades», un deseo que está lejos de cumplirse. 

El enviado especial de la ONU en Siria, Staffan de Mistura, denunció ayer la falsa tregua ofrecida por los rusos. Su equipo exige que el alto el fuego sea indefinido: «Este no es el inicio del plan que presentamos y que busca un cese permanente de las hostilidades en Alepo. La gente no quiere dejar sus hogares para convertirse en refugiados», se lamentó. De Mistura propuso trasladar a los yihadistas del antiguo Frente al Nusra (rebautizado como Fateh al Sham) y a sus familias a otro territorio para evitar desplazamientos masivos de personas por los corredores que todavía no están asegurados. Ayer testigos denunciaron que algunos soldados del régimen siguen disparando a los pocos civiles que se atreven a abandonar sus casas en busca de ayuda humanitaria.

Los 27 ignoran las demandas de Londres

«Si quiere un brexit duro, tendrá negociaciones duras». No se anduvo con paños calientes François Hollande a su llegada a la cumbre de líderes europeos celebrada ayer en Bruselas. El presidente francés, respondió con vehemencia a la última amenaza de la premier británica, Theresa May, quien evocó un divorcio tormentoso con los 27 si sus socios no ceden a las caprichosas demandas de Londres. 

La bravata fue recibida con frialdad en la sede del Consejo. Nadie quiere dar al brexit un halo de formalidad hasta que el Gobierno británico active el artículo 50 de los Tratados. «Quiero dejar  claro que estamos esperando por la notificación del Reino Unido. Les corresponde a ellos decidir cómo quieren hacerlo», insistió Angela Merkel. «No negociaremos antes de la notificación», recordó su homólogo austríaco, Christian Kern. La fecha no está puesta. Solo se sabe que el botón de inyección se accionará en el mes de marzo.

A pesar de las advertencias reiteradas, May trató ayer de levantar las defensas de sus socios, sin éxito. El brexit ocupó parte de la discusión que mantuvieron los líderes durante la cena. Un plato de mal gusto para los franceses, quienes no quieren abrir ninguna vía de diálogo o negociación con Londres por el momento. La actitud belicosa de los galos fue apaciguada por el presidente del Consejo, Donald Tusk, quien aseguró que la reunión, la primera de May, no se convertiría en un «foso de leones»  sino en un «nido de tórtolas».

La británica no tardó en sacar a relucir trapos sucios y tensiones. Su exclusión de la cumbre de Bratislava, donde los 27 trataron de perfilar el futuro de la UE tras el brexit, no sentó nada bien a los británicos. «Vengo con un mensaje muy claro. El Reino Unido abandonará la UE, pero seguiremos desempeñando un rol pleno hasta que nos vayamos», aseguró. Una amenaza velada más. Londres todavía puede bloquear acuerdos entre los 27 hasta que se certifique su salida, prevista para el 2019 como fecha más próxima. Los amagos de May de bloquear avances en el terreno de seguridad y defensa común son imperdonables para algunos socios, que se niegan a ceder un ápice a los deseos británicos que incluyen el acceso pleno y libre al mercado único reintroduciendo controles y restricciones a la circulación de ciudadanos europeos en su territorio. 

A pesar de los roces y la alta tensión en el ambiente, ni la Unión Europa ni el Reino Unido quieren un divorcio duro. «Nos interesa a todos seguir cooperando juntos de forma estrecha», aseguró la británica, quien hoy se reunirá con el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. «Será un encuentro introductorio cara a cara, no es el inicio de ninguna negociación (...) La posición de los 27 es muy clara. Juncker le recordará que no hay negociación sin notificación», aclaró su portavoz, Mina Andreeva.

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