«Subir los impuestos es una decisión soberana de España»

El alto funcionario dice que es el Gobierno quien decide las medidas para embridar el déficit


Redacción / La Voz

Dimitri Barua vive desde hace ya tres años en España, donde ejerce de portavoz de la Comisión Europea, institución que representa el poder ejecutivo en Europa.

-¿Nadie se ha planteado que no se necesitan tantos funcionarios en la UE para que países como Grecia y Portugal sigan sufriendo? Por no citar a España, que también ha pasado lo suyo.

-Somos pocos los funcionarios. En total en Bruselas, con todas las instituciones reunidas, calculo 30.000. En la Comisión Europea somos 20.000. Con lo cual, el gasto administrativo es una parte ínfima del presupuesto global. Hay, sin embargo, la percepción de que esto es mastodóntico. Ojalá hubiera tanta gente porque, incluso, haríamos las cosas mejor. Los fondos europeos llegarían al doble de velocidad. Pero la realidad es otra. En una dirección general pueden haber mil personas trabajando para 28 Estados miembro.

-No hay derecho a que, con tanta gente para administrar, los países estén, como están, sufriendo...

-Gobernar Europa es una responsabilidad compartida. El Ejecutivo de cada país no es responsabilidad de la UE. Cuando hablamos de la zona euro, toma las decisiones el Eurogrupo, 18 Gobiernos. No es la Comisión. Tenemos unas reglas. O las aplicamos o nos cargamos el euro. Las decisiones son mancomunadas.

-Los problemas continúan.

-Discrepo. Cuando se dice: «Bruselas decide» hay que tener en cuenta que no es una «panda» de funcionarios la que toma medidas. No son solo tecnócratas. Es cierto que el Gobierno del euro tendría que tener más poder. Al final se adoptan decisiones políticas en base a las reglas suscritas por todos.

-¿Los griegos serán de su misma opinión?

-Desde la Comisión Europea nunca nos hemos planteado, como una solución viable, que Grecia saliera del grupo. Sería catastrófico. Logramos estabilizar la zona euro, que ha sido como arreglar un avión en pleno vuelo. Grecia poco a poco se está recuperando. Volverá a crecer. Sabemos que el pueblo griego ha sufrido, pero en esta crisis ha sentado las bases de una economía real. No tenía un sistema impositivo, no tenía catastro, cosas básicas que necesita un país para salir adelante. En el caso de España estamos creciendo al 3 % y ya sé que la crisis no acabará hasta que se resuelva el problema del desempleo. Pero hay que pensar que la responsabilidad de repartir la riqueza que se crea en España es del Gobierno español.

-¿Qué tendrá que hacer España para cuadrar cuentas: subir el IBI, mantener patrimonio, cerrar empresas municipales deficitarias?

-La Comisión hace unas recomendaciones generales. No le vamos a decir a España qué tiene que hacer. Hemos marcado una senda de reducción del déficit y recordamos que hay que cumplir con el Pacto de Estabilidad porque son las reglas del euro. Si no se cumplen, el pacto vuela por los aires y no hay moneda única. Cierto que la presión fiscal en España es menor que la media europea, y quizá haya margen para subir impuestos, pero es una decisión soberana.

-Algunos países como Alemania se saltaron el Pacto de Estabilidad.

-El cumplimiento de las reglas fue mejorable en los primeros años, pero ahora las hemos reforzado para obligar a los países a respetar su palabra.

-Se negocia en estos momentos un acuerdo comercial con EE.?UU. El TTIP, que equiparará normas y en algún caso se dice que será un antídoto contra la crisis. ¿Habrá más privatizaciones?

-No están en la negociación los servicios públicos. El tratado será una herramienta de las pymes; no del gran capital. Las multinacionales no necesitan este acuerdo.

-¿Las grandes empresas podrán demandar a los Gobiernos si no obtienen de sus inversiones la rentabilidad esperada?

-No. Queremos tener tribunales de inversión (no son lo mismo que un arbitraje) con jueces designados de manera imparcial. Este tratado blinda el poder de los Gobiernos para legislar.

-¿Comeremos carne con cloro o con clembuterol?

-Si no la comemos hoy, no la vamos a comer en el futuro. Es una línea roja para nosotros.

-¿Por qué los países de la UE no son capaces de resolver la crisis de los refugiados?

-Es un problema de madurez de la UE. Se veía venir desde hace tiempo, pero cuando la Comisión planteaba la necesidad de tener una política de inmigración, incluso en el 2013, no había ningún interés por parte de los Gobiernos en avanzar en este ámbito. Hemos ido construyendo una política de asilo imperfecta, y muchos Estados no cumplen del todo con sus obligaciones. Con la última crisis nos hemos dado cuenta de que es imprescindible un cuerpo de guardias de frontera. También apostamos por un sistema de reparto de la solidaridad en Europa. Pero no se ejecuta en todos los países por igual. La Comisión Europea quiere que se reparta.

«La crisis no acabará en España hasta que se resuelva el problema del paro»

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