El hombre que llegó de Lehman para rescatar a España

Rajoy descarga en él la responsabilidad de afianzar la recuperación, su gran prioridad


redacción / la voz

Si algo ha dejado claro Rajoy con la composición del nuevo Gobierno es que su prioridad es la recuperación económica. Una responsabilidad que ha decidido descargar en los hombros de Luis de Guindos (Madrid, 1960). Dijo muchas veces -la última hace solo unos días- el entonces, y ahora otra vez, ministro de Economía que lo dejaba. Que se iba. Y hasta intentó buscarse las habichuelas fuera. Como presidente del Eurogrupo. No pudo ser. Cayó derrotado a manos del holandés Jeroen Dijsselbloem.

Pero se queda. Y reforzado. Suma a su cartera las competencias de Industria, que ya manejaba desde la caída en desgracia de su amigo José Manuel Soria. El de los papeles de Panamá. Un asunto que a punto estuvo de costarle al madrileño un disgusto en el momento más delicado de la legislatura.

Pero no. Al final, no. Se queda, eso sí, sin Hacienda, que sigue siendo territorio Montoro.

Se mueve De Guindos como pez en el agua. En la Administración y en la empresa privada. Las idas y venidas de un terreno a otro son una constante en su carrera. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por el Colegio Universitario de Estudios Financieros (Cunef), fue secretario de Estado de Economía entre el 2002 y el 2004, con Rodrigo Rato como ministro. Con su exjefe mantuvo los lazos y una buena relación -dicen- hasta que llegó la intervención de Bankia. Aquello le costó a España un rescate -«préstamo en condiciones ventajosas» lo llamó De Guindos- y al ministro, su amistad con Rato, contra el que carga sin piedad en su libro sobre la crisis: España amenazada.

Casado, con Belén Liras de las Heras, y con dos hijos (Belén e Íñigo), es el perfil del ministro más bien el de un tecnócrata. Está su currículo trufado de altos cargos en la empresa privada. Destaca, por lo curioso del destino, su paso por Lehman Brother’s, el célebre banco de inversiones estadounidense convertido en epicentro de la crisis cuyas sacudidas tuvo -y todavía tiene- que combatir el ministro. Allí recaló De Guindos primero como consejero asesor y más tarde como presidente de la entidad para España y Portugal, cuando dejó de ser la mano derecha de Rato.

Forofo del Atlético de Madrid y también del tenis, deporte que practica siempre que tiene ocasión, aprovechaba los corrillos del Eurogrupo para hablar de fútbol con el exministro griego de Finanzas Yanis Varufakis. Porque lo cortés...

En Bruselas ha librado las batallas más duras como responsable de la cartera de Economía. Con diferentes suertes, eso sí. Fue allí donde tuvo que claudicar y negociar las condiciones del rescate. Donde perdió la batalla por la presidencia del Eurogrupo. O donde consiguió, como alumno aventajado que es, que sus colegas abrieran -algo- la mano con el déficit y no multaran a España por saltárselo a la torera. Un astado ese con el que tendrá que lidiar de nuevo.

Aconsejable sería para el ministro rescatar su famoso táper de croquetas para afrontar las maratonianas negociaciones que le aguardan.

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