Londres pretende tener en el 2020 un impuesto de sociedades del 17 %, el más bajo entre los 20 países más industrializados

La Voz LONDRES / EFE

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TOBY MELVILLE | Reuters

El Gobierno pretende con esta medida amortiguar los efectos negativos del «brexit» y poner coto a la posible fuga de compañías

27 nov 2016 . Actualizado a las 10:05 h.

El Reino Unido cobrará a partir del 2020 el impuesto de sociedades más bajo entre los 20 países más industrializados del mundo. Una medida con la que el Gobierno británico espera amortiguar los efectos negativos del brexit para las empresas y poner coto a la posible fuga de compañías.

Analistas y empresarios coinciden en que el recorte fiscal ayudará a retener negocios y atraer nuevas inversiones, aunque advierten de que las condiciones de salida del bloque comunitario que pacten Londres y Bruselas tendrán un peso determinante en las decisiones de las firmas.

La primera ministra, Theresa May, sugirió hace unos días que el impuesto de sociedades podría llegar a caer hasta el 15 %, en línea con las cifras que ha barajado el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, si bien finalmente el Gobierno británico ha decidido mantener su plan de rebajar la tasa desde el 20 al 17 %.

El gravamen quedará lejos del 33,3 % que impone Francia y el 29,7 % de Alemania; estará por debajo del de Rusia y China (20 y 25 %, respectivamente, y se acercará algo más al de Irlanda, del 12,5 %.

El recorte fiscal «va a ser obviamente beneficioso para algunas compañías, porque pagarán menos, pero su decisión va a depender esencialmente de las condiciones del brexit», afirma David Chivers, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Durham. «Hay muchas razones por las que las empresas podrían preferir ir, por ejemplo, a Irlanda, en lugar de al Reino Unido. Irlanda va a seguir dentro de la Unión Europea. No creo que lograr que individuos o compañías se trasladen sea tan sencillo como recortar impuestos», añade este experto. Cuando Londres active el artículo 50 del Tratado de Lisboa, previsiblemente en el primer trimestre del año que viene, comenzará a negociar con Bruselas las condiciones de acceso al mercado único tras su salida del bloque común.

También deberá determinar su nuevo papel en la unión aduanera y el acceso de las firmas de la City de Londres al pasaporte financiero que permite operar en la UE, entre otros aspectos que pueden condicionar la facilidad con la que las compañías podrán continuar haciendo negocios en el Reino Unido.

Si se cumple el calendario previsto por el Gobierno, el brexit se ejecutaría en 2019, un año antes de que comience a aplicarse la reducción al 17 % en el impuesto a las empresas.

No es estímulo suficiente

Ese recorte «no será la razón principal por la que las compañías se queden», recalca Kerim Derhalli, consejero delegado de la startup financiera Invstr. «Una economía desarrollada como la británica necesita un ambiente empresarial versátil, capaz de ofrecer ventajas para un amplio rango de industrias», afirma este exejecutivo de Lehman Brothers.

El Reino Unido «debería ser un ‘paraíso de los negocios’ con impuestos competitivos», pero también «una fuente de talento de referencia mundial, con servicios para las empresas de primera clase y comunicaciones con el mundo que ayuden a las compañías a prosperar», agrega. Derhalli da además la bienvenida a la inversión de 2.000 millones de libras (2.300 millones de euros) para proyectos de innovación prevista hasta el 2020, así como a los 400 millones de libras (470 millones de euros) que se dedicarán a fondos de capital riesgo.