El Observatorio Sostenibilidad confirma el avance de la urbanización en Asturias pero precisa que sigue siendo la segunda región mejor conservada
29 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Asturias se mantiene en cabeza como una de las comunidades más respetuosas con el entorno y con una menor ocupación del suelo. Aún así, la brutal vorágine urbanizadora que recorrió España durante casi 25 años también dejó su huella en el Principado. El último informe del Observatorio de la Sostenibilidad revela que se ocuparon una media de 6.000 metros cuadrados diarios. Esto supone que el suelo urbanizado en ese mismo periodo de tiempo creció un 30%. La zona más dañada es el área central, además de la franja costera oriental. En realidad, especifica que son los bordes de los principales ejes de comunicación radiales que parten de Oviedo. Este trabajo destaca, como singularidad asturiana, el peso de las infraestructuras. Mientras que en el resto de regiones las viviendas y las áreas industriales suponen la mayor afectación, en Asturias las comunicaciones tienen un peso extra. «Podría decirse que la población gasta más en carreteras que en vivienda», argumenta.
Asturias es la tercera autonomía que en el periodo comprendido entre 1987 y 2011 «menos se ha artificializado». Esto ha permitido que la superficie urbana en relación con el número de habitantes se mantenga como la segunda más baja del país, solo superada por el País Vasco. Pero, sin embargo, es la segunda región con más infraestructuras en proporción con el terreno urbanizado, duplicando incluso la media nacional. Reconoce el informe que esto puede explicarse por lo «abrupto del territorio, lo que fuerza a que las grandes infraestructuras de transporte necesiten ocupar más extensión por kilómetro lineal».
El Observatorio mide el impacto de dos fenómenos diferentes la antropización -explicado como la transformación que ejerce el ser humano sobre el medio- y la naturalización. En este apartado habla de un equilibrio territorial. La antropización se ha dado más en el centro mientras que la naturalización corresponde al sur y al territorio montañoso. Explica que en las zonas con más actividad humana, las explotaciones agrícolas incrementaron su extensión. Al mismo tiempo se abandonaron otras superficies agrícolas en áreas mucho menos cómodas para el trabajo.
Todas estas conclusiones se basan en una ristra de datos que este organismo ha sistematizado y que parten del Instituto Geográfico Nacional (IGN), del ministerio y de su propia base. Según estás cifras, el Principado cuenta con más de 22.585 hectáreas de superficies artificiales, lo que representa el 2,13% del total. Nada que ver con el 15,15% que concentra Madrid o el 6,21% de Canarias, la segunda en el ránking.
El análisis detalla también cómo se dividen esas miles de hectáreas ocupadas. Las urbes suman el 45% del total. Los polígonos industriales, las infraestructuras y las superficies comerciales representan otro 35%. El 15% son vertederos de construcción y explotaciones como la minería. Resta un 5% más que atribuyen a zonas verdes habilitadas y espacios deportivos. En Asturias el peso urbano es hasta 10 puntos inferior a la media nacional.
El hormigón ha ganado terreno, fundamentalmente, a terrenos agrícolas. El estudio señala que el 76% del suelo nuevo urbanizado en ese periodo entre 1987 y 2011 era terreno agrario. Del 24% restante, el 23% se corresponde a manchas forestales y ese 1% residual a zonas húmedas.