El Samsung Gear S3 llega en dos versiones, Classic y Frontier
30 nov 2016 . Actualizado a las 08:12 h.Mire el salpicadero de su coche. Si lo ha comprado recientemente, puede que en el lugar donde van el velocímetro y el cuentarrevoluciones estos hayan sido sustituidos por una pantalla digital. Un panel de alta resolución que puede representar la imagen de esas dos esferas analógicas, además de mostrar otras informaciones como mapas, señales de tráfico, avisos... Esta es, exactamente, la apuesta que ha hecho Samsung con su reloj inteligente Gear S3. El nuevo smartwatch de la compañía coreana, que ya se puede reservar en España (el lanzamiento oficial es el 1 de diciembre), pone el punto de mira en el reloj tradicional y de alta gama. Su objetivo no es competir con el dispositivo de Apple, sino con toda la industria relojera suiza y del resto del mundo.
Samsung fue de las primeras tecnológicas en apostar por los wearables. Mientras Apple solo va por la segunda versión de su Watch, la firma de Seúl tiene un extenso historial de relojes y pulseras de actividad: Gear 1 y 2, Gear Neo, Gear Fit 1 y 2, Gear S y S2... Este último ya abandonaba la pantalla cuadrada de los primeros modelos en favor de una esfera tradicional, y en Samsung han decidido insistir por ese camino con el S3.
La filosofía es completamente diferente a la de Apple: un reloj clásico y muy grande (la caja mide 46 x 49 milímetros) que a priori parece destinado a las muñecas masculinas. Un solo tamaño de caja, dos modelos y 9 correas. Un dispositivo menos personalizable que el de la manzana y pensado más como un gran cronógrafo inteligente que como un accesorio de estilo. Se presenta en dos versiones, Classic y Frontier. El primero tiene un bisel con más dientes y totalmente liso, además de pulsadores circulares. El Frontier es más deportivo, con marcas de taquímetro serigrafiadas y botones rectangulares con cubierta de goma. Ambos cuestan 399 euros. Si se adquieren a través de Samsung Shop, la marca obsequia (hasta el 15 de diciembre) con un vale de 50 euros para gastar en la propia tienda de Internet. En el resto de establecimientos, los consumidores obtendrán 50 euros de descuento si entregan su viejo reloj.
El diseño y la terminación son extraordinarios. La caja, el bisel y los botones están fabricados en acero inoxidable, con acabado plateado en el modelo Classic y más oscuro y con cepillado mate en el Frontier. El reloj denota calidad y solo el sistema para cambiar las correas se puede decir que es menos práctico que el de Apple. Respecto a este último parece un poco más bulky (voluminoso), aunque si los ponemos juntos veremos que prácticamente tienen el mismo grosor, con la diferencia de que el Gear 3 es plano por abajo.
La pantalla Super AMOLED se ve extraordinariamente bien y de serie viene graduada en el nivel 7 de brillo en una escala de 12, lo que ya da una idea de su luminosidad. La mayoría de las esferas son clásico-deportivas, dan una imagen elegante y de reloj tradicional, acentuada por el gran tamaño de la caja. Se pueden personalizar en distintos colores y cambiar las complicaciones. Por ejemplo, si pulsamos en una subesfera del cronógrafo podemos activar de forma sencilla e intuitiva el cronómetro, entrar directamente en la función calendario o en la app meteorológica.
Pero la principal novedad está en su interior: la batería de 380 mAh promete hasta 4 días de uso sin tener que enchufarlo. Según Samsung «resulta cuanto menos liberador tener una batería capaz de aguantar un viaje completo sin que tengas que recargar tu smartwatch», aunque también advierte de que la duración de la misma puede variar según el uso y los ajustes. En cualquier caso, es un avance considerable, pues la mayoría de los relojes y pulseras inteligentes actuales hay que ponerlos a cargar por la noche. Muchos usuarios podrían empezar a plantearse ya sustituir su reloj de toda la vida y aquí es donde el Gear S3 puede hacer mucho daño a las marcas tradicionales. Quizá por ello en Samsung decidieron, a la hora de revisar el Gear S2, olvidarse del modelo de plástico: no van a por Swatch, van a por todas.
Lo que sí mantiene el Gear S3 es el bisel giratorio, que permite responder llamadas, leer mensajes o acceder a las aplicaciones. Gracias a su altavoz integrado se puede hablar por teléfono a través de él, siempre que se supere la vergüenza de imitar a David Hasselhof llamando a KIT. Otra mejora es el GPS interno, que registra actividad y rutas y sincroniza los datos con el móvil. Y entre las funciones destacan un altímetro, un barómetro y un velocímetro. Con 4 GB de almacenamiento interno, otra opción es meter música en el reloj y escucharla a través de auriculares inalámbricos como los Samsung Gear Icon X, sin necesidad de llevar con nosotros el teléfono.
El nuevo smartwatch de Samsung cuenta con el certificado IP68 que lo hace resistente al polvo y sumergible hasta 1,5 metros o 30 minutos en agua dulce. No obstante, la compañía coreana dice que no se recomienda para hacer natación o submarinismo. En la caja viene incluida una base de carga inalámbrica y una correa corta adicional para aquellos usuarios con un radio de muñeca más pequeño. Tanto esta correa como la estándar son de silicona, pero las hay también de piel y otra de imitación cocodrilo en diversos colores. De momento, el modelo Frontier está agotado, según figura en la propia web del fabricante. Y esto puede ser una estrategia de márketing, pero también un indicio de que _estas Navidades sí_ podemos haber entrado por fin en la era de los relojes inteligentes.