La UE ultima hoy su respuesta ante un «brexit» que no llega

Los líderes pasan de puntillas por la crisis con Turquía para mantener a flote el acuerdo migratorio


bruselas / corresponsal

«Lo mejor del 2016 es que ya se está acabando», asegura con alivio una fuente diplomática de Bruselas tras hacer un repaso breve de todas las calamidades políticas y humanitarias que han tenido lugar en estos 12 fatídicos meses. Siria sigue estando en la cima de la preocupaciones más inmediatas de la UE, junto a la crisis migratoria, la de seguridad y el brexit. Esos serán los platos principales que se servirán en la mesa de los 28 líderes europeos, reunidos hoy en la capital belga para poner el broche a un año de conflictos sin cerrar. 

Los desafíos son enormes. Tanto, que ni un almuerzo típicamente gallego que degustarán los jefes de estado y de gobierno logrará limar asperezas. Especialmente entre los socios europeos y su vecino disidente: Reino Unido. Los bandazos de la primera ministra británica, Theresa May, tienen desconcertadas a todas las capitales. Nadie sabe si el Gobierno británico cumplirá la promesa de activar el artículo 50 de los Tratados para arrancar el proceso de negociación que culminará en divorcio en el plazo de dos años. Para dejar clara cuál será la hoja de ruta a seguir, los 27 se reunirán al término de la cumbre, cuando May haya puesto rumbo a Londres. Según fuentes del Consejo el objetivo de hoy será mostrar una imagen «más férrea de unidad» y evitar voces discordantes. Todas las delegaciones respaldan a la Comisión Europea y su jefe negociador, Michel Barnier, para que lidere el proceso una vez que Londres active el botón de eyección. Bajo una estricta vigilancia del Consejo Europeo, eso sí, ante el recelo que despiertan los funcionarios de la UE en algunas capitales euroescépticas. Lo que parece claro es que el brexit no será todo lo suave que esperaban los británicos. Los 27 siguen en sus trece y recuerdan a sus socios del otro lado del Canal de la Mancha que la libre circulación de personas es un pilar «inamovible» de la UE. Le toca encajar a May las piezas del rompecabezas. 

Miedo a Erdogan

La relación con Turquía es otro de los asuntos que más pesadillas genera a la UE. Los líderes intentarán pasar de puntillas por la enorme crisis abierta con el Gobierno de Erdogan. Los altercados verbales entre el turco y sus socios europeos, el intercambio de amenazas y la deriva antidemocrática de su régimen no serán óbice para que los 28 recalquen su apoyo al acuerdo migratorio que permite a la UE mantener bajo control los flujos de desplazados a través de la frontera turco-griega. El miedo a que Erdogan levante las compuertas ha llevado al presidente del Consejo, Donald Tusk, a centrar el debate en los logros y no en los problemas derivados del pacto. Todo guiño a Ankara es poco después de haber congelado en la práctica el proceso de adhesión a la UE y la liberalización de visados. «Queremos que el acuerdo con Turquía se cumpla porque está funcionando. Desde su firma solo llegan 90 refugiados cada día a las islas griegas de los 10.000 en octubre del 2015», aseguró Jean Claude Juncker. 

En lo que no cambiará esta cita es en el deseo de los 28 de hacer ver que están implicados con la responsabilidad compartida en torno a la reubicación de refugiados desde Italia y Grecia. Los líderes volverán a felicitarse por los progresos nimios que se están cosechando (8.162 personas de las 160.000 previstas). La UE trata ahora de atajar las crisis migratorias desde los países de origen y tránsito en África. Bruselas espera contar con el apoyo de los 28 a sus planes de partenariado. Ayer anunció un cheque de 100 millones para ayudar a Libia y otros 13 países africanos a cambio de readmitir a 24.000 inmigrantes en espera de ser deportados.

La división impide imponer nuevas sanciones a Moscú a pesar de las matanzas en Siria

Apatía, derrota e impotencia entre los políticos de Bruselas ente las terroríficas noticias que llegan de Alepo. La vergüenza empieza a calar en los huesos del siempre impermeable tejido burocrático de la UE.

«Europa está ausente. La comunidad internacional ha fallado en Siria», reconocía ayer el líder de los conservadores en la Eurocámara, Manfred Webber, antes de pedir a los 28 líderes que actúen. No solo para hacer llegar la ayuda humanitaria a los civiles sino para arremeter contra los responsables de los bombardeos también. «Putin tiene las manos manchadas de sangre (...) Tenemos que extender las sanciones a Rusia», demandó el alemán. «La pasividad que hemos mostrado ya no se puede permitir», añadió su colega Elmar Brok, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores. Los socialdemócratas se sumaron al llamamiento: «Es necesario adoptar acciones concretas de inmediato».

El clamor de la Eurocámara también encuentra eco entre la oposición siria que ayer exigió por carta a los 28 que impongan sanciones a rusos e iraníes responsables de cometer crímenes contra la humanidad en Siria. «El fracaso para romper el asedio o los bombardeos es síntoma del fracaso de aplicar una presión seria sobre aquellos responsables de crímenes», denunciaron. 

La impunidad de Rusia es absoluta. Países como España, Italia, Grecia, Hungría y la propia jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, miran para otro lado y se niegan a castigar a Moscú por los intereses que hay en juego.

El Reino Unido, el socio más beligerante con Putin, volverá a intentarlo en la reunión que mantendrán hoy los líderes en Bruselas. No parece que los esfuerzos vayan a dar grandes frutos. Según fuentes del Consejo los 28 solo acordarán la extensión de las actuales sanciones impuestas a Rusia por no cumplir con la hoja de ruta marcada en los acuerdos de Minsk tras la invasión del este de Ucrania.

Culpa sin castigo

La falta de pudor y acción política serán suplidos incluyendo en las conclusiones parte de una declaración que hizo Mogherini en el último consejo de ministros de Exteriores. En el texto se culpa principalmente a Rusia de la violencia y el terror desatados en Alepo y se advierte de que los crímenes «no quedarán impunes». Llueve sobre mojado en la Unión Europea.

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