Putin dirigió el ciberataque a Clinton

Un informe vincula al presidente ruso con la orden directa de atacar las cuentas de correo de los líderes demócratas


NUEVA YORK / CORRESPONSAL

Las nuevas revelaciones sobre la posible injerencia rusa en las elecciones de EE.UU. desvelan una tensión entre Washington y Moscú que no se recuerda desde la Guerra Fría. Y es que la posibilidad de que exista una conexión directa entre Vladimir Putin y los hackers hace que las relaciones entre ambas potencias conformen una de las fotografías más complejas de la actualidad política.

¿Hubo ciberataques rusos en la campaña?

Sí, según la inteligencia de EE.UU. La primera acusación formal del Gobierno tuvo lugar el pasado octubre y fue respaldada por varios informes que hoy completan la CIA, FBI y Oficina del Director Nacional de Inteligencia. Los ciberataques consistieron en robar y después filtrar a Wikileaks más de 20.000 correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata y del entorno de Hillary Clinton. La divulgación de los documentos derivó en la renuncia de la presidenta del comité, Debbie Wasserman Schultz, además de desatar varias protestas durante la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia.

¿Qué pruebas hay?

Las huellas del Kremlin se ven por todas partes. Varios estados denunciaron que hubo intentos no autorizados de acceder a sistemas relacionados con el proceso electoral, desde servidores que en la mayor parte de los casos pertenecían a compañías rusas.

Un informe del The New York Times puso nombre y apellidos a los ejecutores de los ataques: Los Duques. Un grupo de hackers vinculados al Kremlin. Su rastro lo detectó el FBI y fue el agente especial Adrian Hawkins, quien avisó a la dirección del Partido Demócrata catorce meses antes de las elecciones. «Subestimaron la gravedad del ataque», lamentaron fuentes de inteligencia.

¿Qué papel jugó Putin?

Fue un actor principal. La inteligencia estadounidense está segura de que Putin «dirigió personalmente» los ciberataques. Es más, existen pruebas que conectan directamente al presidente ruso con intentos iniciales de su ejército para infiltrarse en dispositivos de diferentes figuras demócratas y republicanas. Son varios los funcionarios que señalan que todo comenzó como parte de una venganza contra Clinton y que la interferencia en las elecciones fue aprobada por Putin.

¿A quién querían beneficiar los piratas?

La unanimidad existente en las agencias de inteligencia con respecto a los ciberataques rusos, contrasta en lo referente a su objetivo o motivación. Mientras la CIA cree que los rusos querían beneficiar a Donald Trump y llevarle hasta la victoria, el FBI se reserva su opinión, a pesar de que fueron ellos los primeros que dieron la voz de alarma a los demócratas sobre la injerencia.

¿Qué consecuencias tendrá el ciberataque?

Debilitar la confianza en las instituciones (como ya se vio en las elecciones) y separar al país de sus principales aliados, creando la imagen de que no pueden depender de su ayuda porque los americanos no son de fiar.

¿Saldrá Trump dañado?

Sí. Fuentes del equipo de transición han revelado que el magnate está «preocupado», a pesar de haber calificado de ridículas las conclusiones de la CIA, además de descalificar la profesionalidad de la agencia. No hay que olvidar que el restablecimiento de relaciones con Rusia es uno de los deseos de Donald Trump. Tanto es así que ha puesto al frente de la diplomacia a Rex Tillerson, amigo de Putin. Si finalmente se concluye que hubo espionaje dirigido por el Kremlin, el coqueteo entre el magnate y el ex KGB se enfrentarán a pesos pesados republicanos, que ya han dejado claro que los rusos no son amigos de Estados Unidos.

Ivanka se instalará en el ala este de la Casa Blanca y hará funciones de primera dama

Ivanka Trump tendrá despacho en la Casa Blanca. Así lo reveló la CNN, que anticipó además que la hija predilecta del magnate asumirá algunas de las funciones que en condiciones normales se asignarían a Melania Trump, como futura primera dama. Es más, la Oficina de la primera dama, ubicada en el ala este de la Casa Blanca, ya se estaría habilitando para que sea «la Oficina de la Primera Familia».

«Se han tomado decisiones con respecto al papel de Ivanka», confirmaba el portavoz de Trump, Hope Hicks. Su papel será el de anfitriona y asesora de su padre en cuestiones familiares o sobre el cambio climático.

Confianza

La confianza del presidente electo se hará extensiva a su marido, Jared Kushner. En su caso, Trump quiere que sus servicios sean desempeñados en el Ala Oeste como asesor. De ser así, el magnate tendrá que explicar muy bien estas designaciones teniendo en cuenta que la ley contra el nepotismo fija que ningún funcionario público del presidente puede contratar o ascender a un familiar y esto, obviamente, afecta a Ivanka y a Jared.

Kushner ya trata con sus abogados la posibilidad de renunciar a su salario y trasladar su patrimonio inmobiliario a un fideicomiso ciego, para esquivar la ley y poder acceder al gabinete. «No habrá ambigüedades», prometió Kellyanne Conway, asesora de Trump.

De momento, el matrimonio Kushner ya está buscando casa en Washington. El pasado domingo fueron vistos en Georgetown, uno de los barrios más pudientes de la capital y al que Jared se mudará en enero. Mientras, Ivanka esperará en Nueva York a que sus hijos finalicen el año escolar.

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