Obama ajusta cuentas con Netanyahu antes de irse

Las malas relaciones tuvieron su cénit en marzo del 2015, cuandoel israelí utilizó el Congreso de EE.UU. para cargar contra el acuerdo nuclear con Irán


Redacción / La voz

Antes de dejar el despacho oval en manos de Trump, Obama quiere ajustar cuentas con Netanyahu, un molesto dolor de muelas durante su mandato. Desde el principio quedó claro que a su enfrentamiento político se unía la mala sintonía personal entre ambos. Ha visto cómo en los últimos años su relación con el israelí no podía ir a peor, con un boicot y una hostilidad permanente. Las malas relaciones tuvieron su cénit en marzo del 2015, cuando, invitado por la oposición republicana, Netanyahu utilizó el Congreso de EE.UU. para cargar contra el acuerdo nuclear con Irán. En un hecho sin precedentes, un líder de Israel se enfrentaba sin ningún pudor al inquilino de la Casa Blanca desde el principal estrado de la política de su principal aliado.

En septiembre, durante la Asamblea General de la ONU, Obama y Netanyahu mantuvieron su último cara a cara, en el que el norteamericano una vez más le reprochó la continua expansión de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este.

Obama dice adiós al poder sin haber logrado el más mínimo acercamiento entre israelíes y palestinos -al contrario de los intentos de última hora de todos sus predecesores-, pero se conforma con poner alguna que otra piedra en el camino de su sucesor. El propio Donald Trump se quejó de ello, y le acusó ayer de hacer «declaraciones incendiarias» y de poner «obstáculos» para entorpecer la transición. El showman y magnate amenaza con desmontar el difícil equilibrio en Oriente Medio. Netanyahu sueña con que cumpla su amenaza de trasladar a Jerusalén la embajada estadounidenses y de echar por tierra el acuerdo nuclear con Irán.

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