El Gobierno alemán defiende el dispositivo policial de Nochevieja en Colonia, pese a ser tachado de racista

Las fuerzas de seguridad obligaron a identificarse y detuvieron de forma preventiva a varios cientos de inmigrantes norteafricanos

LICHTGUT | EFE

Berlín / E. La Voz

En Nochevieja las fuerzas de seguridad de Colonia obligaron a identificarse y detuvieron de forma preventiva a varios cientos de inmigrantes norteafricanos, argumentando que era necesario para impedir que se repitieran los robos y abusos sexuales en masa ocurridos un año atrás. Una actuación que ha abierto un debate en torno a la deriva racista de la policía alemana, que recibía ayer fuertes críticas de parte de la oposición y de oenegés como Amnistía Internacional.

«Sobre todo hay que plantearse la cuestión de la proporcionalidad y la legalidad cuando cerca de mil personas son controladas y algunas arrestadas simplemente por su aspecto físico», denunció la copresidenta de Los Verdes, Simon Peter, en declaraciones al diario Rheinischer Post.

El jefe de la policía de Colonia, Jürgen Mathies, se defendió al decir que la pauta era proceder «de manera muy rápida y consecuente» contra grupos potencialmente peligrosos, entre los que se encontraban hooligans, ultraderechistas y moteros, además de jóvenes procedentes del norte de África. Matthies insistió en que no fue determinante el aspecto de los inmigrantes, sino su actitud. «La mayor parte de ellos se comportaron de tal forma que parecía probable que cometiesen un delito de forma inminente», aseguró en rueda de prensa.

Eso sí, no le quedó más remedio que disculparse por el «desafortunado» tuit, en el que la policía se refería a los jóvenes retenidos preventivamente como nafris, un término de uso interno empleado por las fuerzas de seguridad desde el 2013 para referirse a los «delincuentes reincidentes de origen norteafricano» pero que, en ningún caso, tiene una implicación racista.

Desde el Gobierno de Angela Merkel lamentaban ayer el calificativo, que entretanto ha desplazado ya al verdadero objeto de polémica, mientras se mostraban agradecidos por el «buen trabajo» de los 1.700 agentes que velaron por la seguridad. Y es que, para alivio de las autoridades, la Nochevieja en Colonia se saldó con apenas cuatro denuncias por abusos sexuales, frente a las 513 registradas en el 2015.

Paralelamente, el diario Süddeutsche Zeitung publicaba ayer que el Ministerio alemán de Trabajo planea dejar fuera de la ley del salario mínimo interprofesional a aquellos refugiados que necesiten formación adicional para homologar sus títulos académicos. Al tiempo, Unicef criticaba la deficiente situación de los niños refugiados en Alemania.

Detienen a un sirio sospechoso de solicitar ayuda al EI para atentar

La policía del estado federado del Sarre detuvo ayer de forma preventiva a un solicitante de asilo sirio acusado de haber solicitado 180.000 euros al Estado Islámico para cometer atentados.

El hombre de 38 años habría contactado en diciembre a través de un servicio de mensajería por móvil con un intermediario del grupo yihadista que podía proporcionarle apoyo financiero para fabricar explosivos y comprar vehículos con los que arrollar a multitudes de personas.

«No existía ningún indicio de peligro concreto de cara a las celebraciones de fin de año», indicaron, no obstante, las autoridades alemanas.

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