El magnate hará su propio informe sobre el espionaje ruso

El presidente electo de Estados Unidos asegura que se trata de «hechos totalmente inventados por parte de agentes políticos depravados»


Nueva York / corresponsal

Dos meses después de su triunfo, Donald Trump sigue sintiéndose cuestionado. No hay más que echar un vistazo a su perfil de Twitter, donde cada día defiende su victoria y carga contra todo lo que pueda ensombrecerla.

En este sentido, no hay duda de que toda la controversia sobre el espionaje ruso ha sido una enorme mancha para la imagen del presidente electo, por ello, ayer, Trump trataba de coger la sartén por el mango y anunciaba que en un plazo de 90 días, su equipo tendrá preparado un informe completo sobre los ciberataques sufridos en las elecciones presidenciales.

«Hechos inventados por parte de agentes políticos depravados, tanto demócratas como republicanos», decía sobre el documento que apunta a que Rusia tiene información comprometida para chantajearle. Y es que a pesar de la negativa de la inteligencia, el magnate sigue obcecado en que fueron los servicios secretos quienes filtraron el informe, «incluso sabiendo que no había ninguna prueba y que no la habrá».

Así, el empresario avanza hacia su toma de posesión, de la mano de una política de confrontación que ha sido cuestionada por los estadounidenses en las últimas horas. Es al menos lo que se desprende de la última encuesta de Gallup, según la cual, el 51 % de los entrevistados no aprueba el proceso de transición de Trump.

Mientras el proceso de confirmaciones en el Senado sigue su curso, Donald Trump aseguró en otro tuit que los designados para su Gabinete tienen libertad para expresar sus puntos de vista aunque difieran con sus propuestas

«Todos los miembros de mi Gabinete dan una excelente impresión y hacen un buen trabajo. Quiero que sean ellos mismos y que expresen sus puntos de vistas propios, ¡no los míos!», aclaraba el magnate. Sin embargo, en las audiencias varios de los nominados han expresado puntos de vista opuestos a lo defendido por el presidente electo. Las contradicciones más claras fueron las de Rex Tillerson, futuro secretario de Estado, y el general James Mattis, aspirante a dirigir el Pentágono, que defendieron la adopción de una posición mucho más rígida frente a Rusia.

Tillerson en la cuerda floja

La confirmación de Tillerson como jefe de la diplomacia continúa en la cuerda floja. Tanto es así que senadores republicanos como Marco Rubio o John McCain siguen sin tener su voto claro y podrían complicar su ratificación como secretario de Estado.

Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, ha sido uno de los últimos en desmarcarse de Trump al calificar a Rusia y a su presidente como «una amenaza para el mundo entero». «Él simplemente frustra nuestros intereses. Intenta deslegitimar a otras democracias para que su régimen no parezca ilegítimo», dijo Ryan de Vladimir Putin.

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