Trump ofrece levantar las sanciones a Rusia si colabora contra el terrorismo

El conservador condiciona sus relaciones con China a su política económica


NUEVA YORK / CORRESPONSAL

Donald Trump sigue pensando que la política de mano tendida será la mejor opción para tratar con Rusia. Así lo asevera en su última entrevista en The Wall Street Journal, donde incluso insinúa que levantará las sanciones impuestas por Barack Obama, si el Kremlin colabora en la lucha contra el terrorismo y otros objetivos comunes. «Si te llevas bien con Rusia y si realmente nos están ayudando, ¿por qué mantener los sanciones si están haciendo cosas realmente buenas?», se preguntó el magnate.

Trump se refiere así al último castigo impuesto por el presidente saliente y por el que 35 diplomáticos rusos y sus familias fueron expulsados de EE.UU., como represalia a la supuesta injerencia rusa en las elecciones.

Las declaraciones del presidente electo coinciden con una nueva controversia respecto a los vínculos entre Trump y el Kremlin. Ayer se supo que el día en el que se anunciaron las sanciones al régimen de Putin, el 29 de diciembre, Michael Flynn, asesor de Seguridad Nacional de la nueva Administración, mantuvo cinco conversaciones telefónicas con el embajador ruso en Washington D.C., Sergei Kislyak.

Los contactos fueron ayer confirmados por Sean Spicer, portavoz del equipo de transición del republicano, aunque descartó que Flynn y Kislyak hubiesen hablado sobre las sanciones contra el Kremlin: «Solo intercambiaron información logística», justificó Spicer al ser preguntado sobre el caso. 

Contravenir la Ley Logan

Aunque así fuese, la confirmación de contactos entre la futura Administración Trump y Rusia es alarmante por varios motivos: el primero, porque lo habían negado antes y el segundo, porque estos contactos en el período de transición son inusuales. Es más, podrían violar la ley Logan, una norma que prohíbe a los ciudadanos estadounidenses negociar con Gobiernos extranjeros que tengan conflictos con EE.UU. «Depende de lo que hablasen», puntualizó el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

Sea como fuere, la situación no es del agrado de muchos en Capitol Hill, donde el viernes, el Comité de Inteligencia del Senado comenzaba su investigación sobre los ciberataques rusos, recordando que tienen plenos poderes de citación.La controversia también ha implicado malestar entre los estadounidenses. Así se desprende de una encuesta de Reuters según la cual un 82 % consideran a Rusia como una amenaza potencial para los intereses del país.

La controversia también ha implicado malestar entre los estadounidenses. Así se desprende de una encuesta de Reuters según la cual un 82 % considera a Rusia como una amenaza potencial para los intereses del país.

Otra de las polémicas a las que Trump se enfrenta en cuestiones de política exterior es su disposición al mantenimiento de la política de «una sola China» de Pekín, que Washington reconoce desde 1979. «Todo es negociable», puntualizó el presidente electo poniendo como condición al gigante asiático un cambio en sus políticas monetarias y de comercio.

Ante la incertidumbre que generan las actuaciones del empresario, Barack Obama animó a los estadounidenses a ser «guardianes de la democracia». En su último discurso semanal radiofónico a la nación y a cuatro días de dejar la Casa Blanca, el presidente saliente llamó a la movilización de los ciudadanos que no estén de acuerdo con las políticas del nuevo gobierno.

Gran bronca con el icono de los derechos civiles

La nueva salida de tono de Trump ha ido contra John Lewis, icono de los derechos civiles y uno de los legisladores más respetados. «El congresista John Lewis debería pasar más tiempo en arreglar la horrible situación de su distrito, que se está hundiendo (por no mencionar que está infecto de crimen), en vez de quejarse falsamente por los resultados electorales. Es todo hablar, hablar, hablar. No hay acción ni resultados ¡Triste!», escribió Trump.

Su nuevo envite llegó después de que Lewis, congresista por Georgia, anunciase que no participará ni asistirá a la investidura del magnate porque no le ve «un presidente legítimo». Será la primera vez que no lo haga en sus 30 años en el Capitolio. «No puedes estar en casa con algo que sientes que está mal», justificó el líder por los derechos de los negros. Las palabras de Trump llegan el fin de semana en el que EE.UU. conmemora el nacimiento de Martin Luther King, premio nobel de la Paz y compañero de Lewis en la histórica Marcha sobre Washington de 1963.

«Muchos han intentado callar a a John Lewis. Todos han fallado», advirtió Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes. 

Protestas en 50 ciudades

Trump llegará a la Casa Blanca entre un profundo malestar que ayer, se dejaba notar en las calles de 50 ciudades del país. «Nos preocupan las amenazas de campaña, sobre todo las referentes a la deportación de millones de indocumentados», dijo Ben Monterroso, director de Mi Familia Vota, uno de los organizadores del bautizado como Día de Acción Nacional de los Inmigrantes.

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