Trump ve obsoleta la OTAN y vaticina que más países abandonarán la UE

Critica a Merkel por su política de asilo e insiste en la necesidad de acuerdos con Rusia


La Voz | Agencias

A escasos cinco días de tomar posesión del despacho oval, y pese a las ya nada veladas amenazas que le han lanzado otras superpotencias como China, Donald Trump no parece dispuesto a moderar su discurso y ayer se desmarcó con unas declaraciones en las que califica a la OTAN de «organización obsoleta». En una entrevista conjunta publicada por los diarios The Times y Bild, el futuro presidente estadounidense censura el «fracaso» de la Alianza Atlántica en la lucha contra el terrorismo y afea el desigual reparto de las cargas económicas en la organización, con cinco países que cargan con el presupuesto mientras otros no pagan su cuota de la defensa común. Pero, quizás consciente de la interpretación que se les podía dar a sus palabras en un asunto clave como la seguridad, matiza que la alianza militar seguirá siendo «muy importante» en su mandato.

También sobre política de defensa, y dentro del acercamiento hacia Rusia que defiende desde que ganó las elecciones, el magnate aboga por un acuerdo entre ambos países para una reducción «muy sustancial» del arsenal nuclear. Trump incluso vincula este posible acuerdo sobre armamento a la relajación de las sanciones a Rusia que ya defendió la semana pasada.

Aunque no todo son alabanzas hacia la política de Vladimir Putin, a quien reprocha la intervención en la guerra de Siria, que ha provocado «un problema humanitario terrible».

El futuro presidente de los Estados Unidos da en la entrevista su visión de la situación política y social en Europa, con críticas muy duras hacia las directrices de asilo de Angela Merkel, de la que dice que cometió un «error catastrófico al acoger a todos esos ilegales, vinieran de donde vinieran». Eso sí, pese a que no comparte su política de abrir las fronteras a los refugiados, matiza que siente un «gran respeto» por la canciller alemana.

El «brexit» será un éxito

Trump también se refirió a la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea, asegurando que el brexit «será al final algo estupendo», un «éxito». Él está dispuesto a arrimar el hombro para que así sea y, pese a que en los últimos meses se ha mostrado contrario a los tratados de libre comercio -tanto el firmado con los países del Pacífico como el que se negociaba con la UE-, no quiere desaprovechar las oportunidades económicas que se deriven del divorcio que tiene lugar al otro lado del charco. Para ello, anuncia que negociará para cerrar «rápidamente» un acuerdo comercial con el Reino Unido. «Vamos a trabajar muy duro para que se haga rápido y bien. Que sea bueno para las dos partes».

En cualquier caso, Trump cree que el brexit no será un caso aislado y que la creciente desafección hacia el proyecto de construcción comunitaria provocará la salida de más países de la UE, ya que «la gente quiere mantener su propia identidad».

Michael Moore y Alec Baldwin toman la pancarta

Con casi 30 protestas contra Donald Trump en el calendario. Así es como arranca la semana en la que el magnate será investido como el 45.º presidente de Estados Unidos. El número no es baladí, sobre todo si se tiene en cuenta que en las ceremonias inaugurales del mandato de sus predecesores las autoridades recibieron cinco o seis solicitudes para concentraciones de protesta. 

Así, la cantidad de grupos que han obtenido permisos para manifestarse antes, durante y después del juramento del neoyorquino reflejan el sentimiento de incertidumbre que tiene buena parte de la población, al no ver con buenos ojos muchas de las promesas del presidente electo.

Una de las protestas más mediáticas promete ser la convocada por el cineasta Michael Moore, el próximo jueves: «Mark Ruffalo, Alec Baldwin y yo celebraremos una manifestación masiva en Nueva York, frente al Trump International Hotel. ¡Ven!», anunciaba Moore en Twitter. Moore, Ruffalo y Baldwin han sido algunos de los rostros famosos que más han criticado la retórica de Trump todos estos meses.

El día de la toma de posesión miles de opositores del magnate han prometido entorpecer su desarrollo y bloquear diferentes puntos de seguridad a lo largo de la ruta del desfile presidencial.

Un día más tarde, el sábado, tendrá lugar la marcha de las mujeres, la protesta de mayor magnitud que recorrerá las calles Washington y en la que se espera una asistencia de al menos 200.000 personas.

La policía de la capital estadounidense y el Servicio Secreto dispondrán de más de 3.000 oficiales y 5.000 soldados de la Guardia Nacional.

Ayer tenía lugar además el ensayo general de la ceremonia inaugural en el Capitolio de Washington. «¡Que Dios bendiga a Estados Unidos!», se escuchó decir al doble de Donald Trump, entre los aplausos de miles de personas y ante la atenta mirada de la doble de su mujer, Melania Trump, que también practicó la secuencia de movimientos que se realizarán el próximo viernes. 

90 millones recaudados

El Comité de Investidura Presidencial ha recaudado más de noventa millones de dólares en donaciones privadas, una cifra récord y muy superior a la última ceremonia de Barack Obama, que recaudó apenas dos tercios de esa cifra, unos 55 millones.

Pekín reitera al magnate que la política de una sola China es innegociable

El Gobierno de China reiteró en respuesta a Donald Trump que la política de una sola China, que rige sus relaciones con otros países, es innegociable, después de que el presidente electo de EE.UU. volviera a amenazar con no respetarla si Pekín no acepta negociar los lazos comerciales bilaterales. «Urgimos a Estados Unidos a que se dé cuenta de la alta sensibilidad que tiene la cuestión taiwanesa y respete los compromisos tomados por los anteriores Gobiernos norteamericanos», señaló en un comunicado reproducido por la agencia Xinhua el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Lu Kang. El Gobierno de China es el único con legitimidad para representar a esa nación, «un hecho reconocido internacionalmente que nadie puede cambiar», insistió.

Trump dio a entender el viernes en una entrevista que no respetaría el principio de una sola China, que implica no reconocer a Taiwán como un Estado, a menos que Pekín cambiara prácticas comerciales y políticas monetarias que él considera perjudiciales para Estados Unidos.

«Todo está bajo negociación, incluido el principio de una sola China», subrayó Trump, una afirmación que ya lanzó en diciembre durante otra entrevista a la cadena de televisión Fox News, y que también despertó entonces críticas y preocupación en Pekín. 

Bando perdedor

China obliga a todos los países con los que mantiene lazos diplomáticos a que respeten ese principio, según el cual el Gobierno de Taiwán -nacido del exilio a esa isla del bando perdedor en la guerra civil entre comunistas y nacionalistas- no es legítimo y no se pueden tener lazos diplomáticos oficiales con él.

Trump, que en noviembre aceptó una llamada telefónica de la presidenta taiwanesa, Tsai Ying-wen, un gesto que igualmente fue condenado por el régimen comunista chino, ha mostrado desde su victoria electoral que desarrollará una política dura frente a China tanto en lo político como en lo comercial, lo que hace temer fuertes encontronazos entre las dos superpotencias.

Los medios oficiales chinos advirtieron esta semana que EE.UU. se encaminaba a una «confrontación devastadora», y hasta lanzaban la hipótesis de un conflicto bélico, incluso nuclear, entre las dos principales economías mundiales, si las amenazas y advertencias de Trump y su equipo se materializaban.

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