El reparto de preservativos que hizo rodar cabezas

Una polémica por la distribución de profilácticos en Asia y África provoca la caída del máximo responsable de la Orden de Malta


roma / corresponsal

Las tensiones de las últimas semanas entre el papa Francisco y la Orden de Malta han tenido como consecuencia la dimisión del Gran Maestre de la Orden, el inglés Matthew Festing, que presentó su dimisión tras la audiencia privada que mantuvo el martes con el pontífice. El Consejo Soberano de la orden se reunirá en breve para aceptar la renuncia a un cargo que es vitalicio y encargar al gran comendador su gobierno hasta que sea nombrado un delegado pontificio. Las diferencias entre el Vaticano y la Orden de Malta, una de las instituciones más antiguas de la Iglesia, tuvieron su origen en la polémica surgida tras la destitución del gran canciller Albrecht Freiherr von Boeselager el pasado diciembre, con la excusa de no haber impedido la distribución de preservativos por parte de una oenegé que colaboraba con la Orden, en algunas zonas de África y Asia donde se propaga el virus VIH.

Boeselager se defendió alegando que desconocía la iniciativa y, además, que la detuvo a tiempo en cuanto fue informado. De nada sirvió, porque Festing, con el apoyo del cardenal Raymond Leo Burke, representante del papa en la Orden, decidió prescindir de él. Para solucionar el tira y afloja, Francisco nombró una comisión de investigación formada por cinco personas -religiosas y laicas-, presidida por el cardenal Silvano Tomasi. El gran maestro Festing no aceptó la decisión y hace unas semanas declaró públicamente: «el Papa tiene que estar fuera de nuestras cuestiones internas», mientras aseguraba que la Orden de Malta no iba a colaborar con la comisión.

Maneras rudas y desdeñosas

La dimisión de Festing puede ser un pretexto para cambiar la cúpula de la Orden de Malta, puesto que Francisco no está contento con su gestión interna. Son muchos los que acusan al gran maestre de actuar con maneras rudas y autoritarias, lo que estaban creando conflictos entre los Caballeros.

La Soberana Orden militar y hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, conocida como Orden de Malta, fue fundada en el siglo XI. Aunque depende canónicamente de la Santa Sede, está reconocida internacionalmente como un estado y mantiene relaciones diplomáticas con 104 países. En Roma, tanto su sede central en Via Condotti como el palacio del Aventino tienen estatuto de extraterritorialidad. Un dato: el embajador de España ante la Santa Sede lo es también ante la Orden de Malta.

Forman parte de la Orden de Malta 13.500 Caballeros y Damas que actúan en 120 países a través de proyectos humanitarios y de asistencia social, en colaboración con 80.000 voluntarios. En el pasado sus miembros eran aristócratas, mientras que hoy lo son solo en «su espíritu y su comportamiento». Para entrar en la organización es necesario recibir una invitación, y una parte de sus miembros profesa votos religiosos.

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