«En hostelería lo que salen son contratos de dos horas, trabajas siete o diez y te pagan 40 euros»
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El 67% de los desempleados de este sector, el que más acumula de todos, son mujeres. Una de ellas, con 20 años de experiencia, explica las condiciones de los pocos contratos que se ofertan
06 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Ana es gijonesa, tiene 37 años y dos hijos que pasan de los 10 años. Lleva 20 años trabajando en la hostelería, el sector económico con el mayor número de desempleados. Este enero, en Asturias eran 11.186 y, de ellos, el 67% mujeres. Ana es una de las 7.498 asturianas que esperaban al término de enero por un trabajo en la hostelería. «Ahora lo de trabajar en la hostelería es un decir porque el momento actual es irrisorio», advierte. «Lo que salen ahora son contratos en los que te aseguran por una o dos horas, en realidad trabajas seis, siete o diez horas, te dan 40 euros y ya está. Si tienes suerte, puedes trabajar tres o cuatro días al mes y ganas 200 euros como mucho».
«Siempre te preguntan si tienes cargas familiares»
Ella cobra el salario social y, cada vez que tiene la relativa suerte de trabajar un día, se lo van descontando. «Lo que te viene en nómina encima te lo descuentan, así que trabajas por seguir presente en el mercado», indica. El hecho de ser mujer y con cargas familiares, ante semejante tesitura, casi es lo de menos. «Siempre te preguntan si tienes cargas familiares. Eso siempre. Muchas veces miento, digo que vivo con mis padres y que ellos se hacen cargo de mis hijos si trabajo. Y de más joven, lo que te preguntaban era si tenías intenciones de ser madre. Me pasó en muchos locales, te lo preguntan porque si tienes niños pequeños asumen que no tendrías tanta facilidad para estar disponible». La disponibilidad, en hostelería, es que se avise a las dos de la mañana un día para que vayas al día siguiente. «El mes pasado me avisaron a las tres de la mañana para trabajar a las 12 del mediodía del día siguiente en otro concejo de Asturias», pone como ejemplo.
«En Asturias no conozco ningún local que cumpla el convenio»
El convenio colectivo de hostelería es un sueño para muchos. «Aquí en Asturias no conozco ningún local que cumpla el convenio de hostelería a rajatabla, que te marca tres pagas (Santa Marta, Navidad y verano) y un día y medio de descanso por semana. La mayoría te da solo uno». Dice que le sobran los dedos de una mano para contar los locales en los que se cumple el convenio «y que los sueldos sean proporcionales a las horas que echas. La mayoría de los contratos mensuales que salen es para que trabajes a jornada completa, 14 horas, y te aseguran dos o cuatro horas como mucho al día. Te pagan 700 u 800 euros netos al mes», indica.
«Si no lo coges hay otros 30 como tú esperando»
Pero, salvo en épocas de comuniones, los domingos, Navidad o verano «cuando se mueve más pero son todo eventualidades», estos contratos escasean porque las plantillas . «Llaman cuando necesitan refuerzos, porque a lo mejor tienen una mesa grande para el fin de semana. En verano, con suerte, trabajas un fin de semana entero o el mes de agosto entero. Ni esporádicamente en verano se paga por convenio que el beneficio es mucho mayor. No hay hora de salida, no hay un horario fijo como en un comercio y, desde que vino la crisis, si no lo coges hay otros 30 como tú esperando».
«Si quieres cambiar de sector no hay ninguna posibilidad»
Ana ha intentando salir de este círculo vicioso, como ella misma lo califica. «Pero salvo que tengas un apoyo para montar un negocio no hay manera de salir», dice, explicando que ha intentado cambiar de sector realizando cursos de auxiliar administrativo, de auxiliar de veterinaria o de ayudante de peluquería, por poner solo tres ejemplos. «En algunos por ser mayor de 30 años no me cogen. En el curso de auxiliar administrativo, que duró ocho meses, ni siquiera tenían prácticas. En auxiliar de veterinario, como me tienen que pagar por convenio sale más a cuenta contratar a un veterinario recién licenciado. En peluquería, lo mismo, prefieren coger a un recién salido de la escuela ya que tienen bonificaciones para contratarlo y no pagan nada. Estás en tierra de nadie, no te beneficias ni por menor de 30 años ni por mayor de 45. Ni por ser madre ni tampoco por ser madre soltera. Y, si quieres cambiar de sector, no hay ninguna posibilidad».
Un callejón sin salida, en definitiva, en el que vive con el salario social y ayudas de familiares «y de amigos que te echan una mano. Vivimos en un piso de alquiler, sin calefacción y sin nada pero se va sobreviviendo. Montar un negocio sería la única salida», insiste.