May y Netanyahu afianzan lazos para superar su aislamiento

Israel vota una ley para apropiarse de tierras palestinas


Redacción / La Voz

Fue el primer cara a cara entre Theresa May y Benjamin Netanyahu. Su reunión de ayer tenía un objetivo concreto: afianzar el eje de colaboración estratégica entre Estados Unidos, el Reino Unido e Israel. Ambos dirigentes afrontan tensiones con sus aliados europeos. La primera ministra británica a cuenta del brexit y su homólogo israelí por su política de expansión de asentamientos. Ambos han puesto sus ojos en la Administración Trump como tabla de salvación, pero mientras aclara sus intenciones, May y Netanyahu se esfuerzan en consolidar su relación bilateral.

Pero deben afrontar dos temas que los dividen. Pese a encabezar uno de los Gobiernos más proisraelíes en la UE, May hizo hincapié en su oposición a la política de asentamientos de Israel en territorio palestino ocupado. De hecho, el Reino Unido respaldó la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condenó en diciembre la expansión de las colonias, aunque luego limó asperezas no respaldando la declaración final de la Conferencia de Paz de París, en la que más de 70 países volvieron a cargar contra los asentamientos judíos por ser un obstáculo para la paz.

A su vez sigue intacto el apoyo del Reino Unido al acuerdo nuclear de Irán (que firmó en el 2015 junto con EE.UU., Francia, Alemania, Rusia y China), pese a que Netanyahu exigió a su llegada a Londres que los países «responsables» deben seguir el ejemplo de Trump de imponer nuevas sanciones a Irán en respuesta a su prueba con un misil balístico. «Irán busca aniquilar a Israel. Es una amenaza para Europa», argumentó.

Intentando dejar a un lado las diferencias, May insistió en destacar que el Reino Unido es «un fuerte y cercano aliado de Israel» y en explorar la posibilidad de acuerdos comerciales tras el brexit. No hubo rueda de prensa conjunta y la cita comenzó con mal pie. Netanyahu se adelantó unos minutos al horario oficial, lo que provocó que May no saliera a recibirlo a la puerta del número 10 de Downing Street y que el israelí esperará en la calle antes de entrar solo.

El primer ministro tenía prisa por partir hacia Tel Aviv. Quería estar presente en el Parlamento israelí para la votación prevista anoche de una ley que busca legalizar asentamientos construidos en tierras privadas palestinas, lo que permitirá a Israel apropiarse de cientos de hectáreas y supondrá un paso más hacia la anexión de gran parte de Cisjordania. Netanyahu trató de retrasar el debate hasta después de su reunión el 15 de febrero con Trump -con el objetivo de coordinarse con Washington-, pero el ministro de Educación y líder de los colonos, Naftali Bennett, amenazó con romper la coalición.

La UE ha aplazado el consejo de asociación con Israel de finales de mes después de que Francia, Suecia e Irlanda rechazasen mantenerlo tras los anuncios sobre la ampliación de asentamientos.

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