Trump solo nombró a 30 cargos de los 550 que dependen de la Casa Blanca

El presidente indigna a los republicanos al prescindir de compañeros críticos con él


NUEVA YORK / CORRESPONSAL

El retraso sin precedentes en los nombramientos de la nueva administración estadounidense, no es solo consecuencia de un bloqueo demócrata en el Senado. Y es que antes que la Cámara Alta, está el permanente choque que tiene la Casa Blanca con los líderes de agencias federales e incluso secretarios de Estado, que ven cómo sus propuestas de nombramientos son frustradas por el propio Donald Trump y sus asesores.

El tumulto que ha caracterizado a la Administración Trump desde su arranque no hace más que arraigarse impidiendo la conformación de un gabinete que sigue sin echar a andar. Hasta ahora, el republicano solo ha nominado a menos de tres docenas de los 550 cargos más importantes confirmados por el Senado, según un análisis de Partnership for Public Services.

El enfoque de la Casa Blanca se basaría en apartar a todos aquellos candidatos que previamente criticaron al presidente, sin importar su experiencia o el apoyo que puedan tener por parte de pesos pesados del partido. Hasta algunos de los ministros han visto cómo sus nominaciones han sido frenadas en seco por parte de los poderosos asesores del neoyorquino, que han actuado sin valorar que las decenas de vacantes en puestos clave, podrían dificultar la implementación de las políticas trumpianas.

«Ganamos las elecciones porque la gente quería que dirigiéramos el gobierno. Estamos poniendo a nuestra gente en el lugar correcto», reconoció un funcionario de la Casa Blanca, a la web Politico. La versión oficial, la puso encima de la mesa el portavoz presidencial, Sean Spicer, al hablar de un proceso de contratación «colaborativo».

Controles de lealtad

Sin embargo, las filtraciones han puesto el foco de atención en el destierro de algunos funcionarios de alto nivel que han mostrado su desacuerdo con el universo Trump. Así se explica la reciente marcha de Shermichael Singleton, exasesor del Departamento de Vivienda y despedido por haber escrito un artículo contra el magnate antes de las elecciones. No ha sido el único.

Defensa, Seguridad Nacional, Educación, Tesoro, Estado... Muchas de las carteras presidenciales ya han sufrido el castigo presidencial. Así, algunos como Steve Mnuchin, secretario del Tesoro, tuvieron que ver cómo algunas de sus propuestas eran denegadas por ser «demasiado liberales». Algo parecido está ocurriendo con una estancada diplomacia americana, incapaz de designar a decenas de embajadores y para desesperación del secretario de Estado, Rex Tillerson,

Uno de los más involucrados en dichos procesos es el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus, quien habría asegurado que «quiere a su gente en toda la administración, tanto en el ala oeste, como en las agencias federales».

Los controles de lealtad presidencial han enfadado sobremanera a la secretaria de Transporte, Elaine Chao, quien ha asegurado sentirse «frustrada con la Casa Blanca». Y es que mientras Trump corta la cabeza de todo aquel que en algún momento se opuso a su candidatura, sus más leales aprovechan para instalar a los principales asesores de campaña. Aunque eso sí, de momento con poco éxito.

«Muchos están abrumados porque tienen muy poca experiencia», admiten en privado. Es el caso de Sam Clovis, exdirector de campaña nacional de Trump y ahora asesor del Departamento de Agricultura. O también el de Wells Griffith, exasesor de campaña y en la actualidad en el Departamento de Energía. Todos ellos reflejan un nuevo sistema de incorporación de funcionarios cuya fidelidad es dirigida desde el 1600 de la avenida Pensilvania.

Pence confunde las banderas de Nicaragua e Israel en un mensaje de apoyo al pueblo israelí

Las meteduras de pata no son solo cosa de Donald Trump. Su vicepresidente, Mike Pence, colocó por error la bandera de Nicaragua en vez de la de Israel en dos mensajes en apoyo al pueblo judío publicados en una red social.

El vicepresidente borró los mensajes, pero varios medios recogen la imagen de los tuits, publicados justo antes de que Pence diera un discurso en la Coalición Judía Republicana (RJC, por su sigla en inglés).

«Nuestro apoyo para el pueblo judío no acaba en las fronteras de nuestra nación», dijo Pence, quien aseguró que bajo el mandato de Potus (acrónimo de presidente de Estados Unidos, en inglés) «el mundo sabrá que Estados Unidos se mantiene al lado de Israel».

A continuación, Pence colocó una etiqueta con las siglas de la Coalición Judía Republicana y añadió dos emoticonos, uno de la bandera de Estados Unidos y otro con la bandera de Nicaragua.

Ambos símbolos guardan ciertas similitudes, pues las dos están compuestas por rayas horizontales azules sobre un fondo de color blanco. Sin embargo, la bandera de Nicaragua tiene en el medio el escudo nacional del país, mientras que Israel colocó en el centro de su enseña nacional la estrella de David, uno de los símbolos identitarios más conocidos del judaísmo.

El magnate presume de reducir la deuda pública y de las subidas de la bolsa en su primer mes

Tras dos días de silencio en las redes sociales, Trump, regresó pletócio a Twitter, presumiendo de haber conseguido reducir la deuda pública del país y de haber motivado subidas récord en el Dow Jones, el principal indicador de Wall Street, que lleva once días consecutivos de ganancias.

«Gran optimismo para el futuro de los negocios de EE.UU. Y los trabajos, con el Dow Jones con un cierre récord por undécima vez. ¡Vienen grandes recortes de impuestos y regulaciones!», anunció.

El viernes, el Dow Jones de Industriales, la principal referencia de Wall Street, terminó la sesión con otro récord histórico y once días consecutivos de ganancias, lo que supone su mayor rally alcista en 25 años.

Además, en las últimas semanas, Trump anunció que pronto daría a conocer su ambiciosa reforma fiscal, que previsiblemente hará énfasis en la rebaja de impuestos para las empresas.

Trump atacó otra vez a los medios y les acusó de no haber informado de que, en su primer mes de mandato, la deuda pública de Estados Unidos «bajó 12.000 millones» de dólares frente al aumento de «200.000 millones» registrados durante el primer mes de Barack Obama, que apostó por un fuerte paquete inversor para estimular la economía del país.

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