Las potencias europeas apuestan por una UE de varias velocidades

Berlín, París, Roma y Madrid piden no entorpecer a quienes quieren más integración


bruselas / corresponsal

Las cuatro grandes potencias de la Unión Europea ya han elegido la vía que quieren tomar de las cinco propuestas por el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, la pasada semana. Los líderes de Alemania, Francia, Italia y España revelaron ayer en Versalles tras una reunión exprés su intención de adentrarse por el tercer camino, el de «aquellos que quieran más, hagan más». El escenario que plantean para la próxima década es el de una UE «de círculos concéntricos» en la que sus 27 miembros (tras la salida de Reino Unido) podrían converger en aquellas áreas de mayor interés y en el momento que considerasen oportuno. Una UE a varias velocidades que permitiría sortear el bloqueo permanente al que le someten algunos Estados miembro.

«La unidad no significa uniformidad. Abogo por que haya formas de cooperación distintas. No creo que el estatus quo sea una opción»,  aseguró el anfitrión y presidente francés, François Hollande. El galo defiende el impulso al mercado único, la unión económica y monetaria, a medio terminar, la política común de asilo, seguridad y defensa genuinamente europea y un presupuesto comunitario adicional en aquellas áreas donde los países quieran progresar de la mano. «Debemos tener valor y aceptar que algunos quieran avanzar más rápido que otros abriéndonos a cooperar con los demás», deslizó la canciller alemana, Ángela Merkel. Un mensaje para los recién llegados a la UE que no conjuga con el apetito de países como los de Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia), que abogan por repatriar competencias a las capitales y ceñir el proyecto europeo al ámbito de la defensa, la seguridad y el comercio. ¿Qué hay de Italia y España? La crisis económica y la ortodoxia presupuestaria de Bruselas parece que no pasan factura, a grandes líneas, a su europeísmo. El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni,  manifestó su apoyo a la idea de un proyecto «con distintos nieveles de integración». El presidente español, Mariano Rajoy, entonó la misma cantinela: «Más y mejor integración. España está dispuesta a ir más allá con los que quieran»

La idea de la UE a varias velocidades no es genuinamente nueva. «Es un hecho», aseguran fuentes diplomáticas españolas. La cooperación reforzada ya existe en algunos ámbitos como el del espacio de Libertad, Seguridad y Justicia. Ese esquema quiere trasladarse a todo el proyecto europeo de forma que la UE, o algunos de sus miembros, puedan responder de forma más rápida y eficaz a crisis futuras. El modelo permitiría salir del impasse en el que se encuentran los 27 tras una década encadenando problemas sin resolver. «No hay capacidad de influir si la división se instala. Es la razón por la que abogo por nuevas formas de cooperación que hace que algunos países puedan ir más rápido», justificó Merkel al término del encuentro. 

Los cuatro líderes acudirán a la cumbre europea del 25 de marzo para celebrar el sexagésimo aniversario de los Tratados de Roma. Todos bajo el mismo estandarte. No está claro que la propuesta sea bien recibida. No solo por lo la necesidad de ceder más soberanía a la UE sino porque se percibe como una solución impuesta y acordada entre bambalinas a espaldas del bloque. «Esperamos de los Estados miembros una declaración con músculo político, que deje claro lo que somos y lo que queremos ser», resume una alta fuente diplomática de Bruselas.

La Unión crea su primer cuartel militar para lanzar y dirigir misiones conjuntas

«Hoy es un día importante para Europa», anunciaba ayer al llegar a Bruselas el ministro español de Exteriores, Alfonso Dastis. Y no se equivocaba. A pesar de la importancia de la cita, la titular de Defensa, María Dolores de Cospedal, no acudió a la reunión del Consejo en el que la UE dio luz verde por primera vez en su historia a la creación de un cuartel militar desde donde asesorar, lanzar y dirigir misiones conjuntas.

Su sede estará en la capital belga y echará a rodar con 30 efectivos a lo largo de las próximas semanas. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, subrayó ayer la importancia de este paso hacia adelante en la cooperación e integración de la defensa y seguridad de la UE en un momento especialmente frágil. Rusia sigue siendo una amenaza potencial, no solo para la integridad del territorio en la frontera del este, sino como factor de desestabilización y división del bloque.

La marcha del Reino Unido de la UE dejará al bloque sin su mayor potencia militar, un agujero que los 27 quieren cubrir con mayor organización y cooperación en el gasto, evitando duplicidades. El último factor que ha dado el impulso definitivo al proyecto se llama Donald Trump. La llegada del multimillonario a la Casa Blanca y sus amenazas de retirar el paraguas de protección a Europa si no invierten más esfuerzos en la OTAN ha sido el acicate para acelerar el trabajo. «Se trata de un enfoque más unido, racional y eficiente de las misiones militares», aseguró ayer la italiana, quien matizó que este cuartel no es un paso «hacia un ejército europeo», pero sí el embrión de una defensa y seguridad reforzada.

Reticencia británica

Este es el argumento con el que trata Bruselas de sortear las reticencias de algunos países como Reino Unido. Su ministro de Defensa, Michael Fallon, cedió a la voluntad de sus socios a condición de que no abandonen sus compromisos con la Alianza Atlántica: «Urgimos a la UE a cooperar de forma más estrecha con la OTAN para evitar duplicidades».  «Daremos los pasos necesarios para que Europa tenga una capacidad autónoma de seguridad y defensa», anticipó Dastis. Por el momento el cuartel militar de Bruselas se ceñirá a las labores no ejecutivas de tres misiones que está desarrollando la UE en Somalia, Malí y República Centroafricana.

El Gobierno polaco recrudece la ofensiva contra Tusk

La ofensiva del Gobierno polaco contra el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, se recrudece. Los esfuerzos de Jaroslaw Kaczynski, líder del partido gobernante, por sabotear la reelección de su compatriota y principal opositor en Polonia, han abierto grietas dentro del Partido Popular Europeo (PPE) y su filial polaca, la Plataforma Cívica. La familia conservadora se vio obligada ayer a expulsar a su vicepresidente polaco Jacek Saryusz-Wolski por desafiar la disciplina de partido y aceptar la nominación de Varsovia para disputar el cargo a su compañero de filas, Donald Tusk, el preferido de los populares. 

El tránsfuga se mostró dispuesto a retar a su colega y  actual presidente del Consejo Europeo con el fin de arrebatarle el mando, a sabiendas de que Tusk cuenta con un amplio apoyo entre los líderes europeos. Los mismos que decidirán en la cumbre que arranca el jueves en Bruselas si renueva su mandato por otros dos años y medio.

«Lamentamos profundamente su falta de lealtad y respeto», aseguraron los populares tras anunciar su destitución.  «La posición del PPE sigue siendo clara e inmutable. Tusk tiene nuestro apoyo inequívoco», zanjaron. «No hay alternativa», apostilló el líder del partido en la Eurocámara, Manfred Webber, antes de reprochar al Gobierno polaco que utilice a la UE como arma arrojadiza en batallas domésticas. Y es que Kaczynski quiere enterrar políticamente a Tusk, a quien responsabiliza de la muerte de su hermano gemelo en un accidente de avión que se produjo en territorio ruso en el año 2010. 

La polémica no debería ir a más si no fuera por las tensiones que puede generar en el interior del Consejo. Algunos países como el Reino Unido se encuentran en una posición incómoda, dado que el partido de su primera ministra, Theresa May, forma parte de la misma familia política que el partido de Kaczynski, Justicia y Libertad, quienes se niegan a respaldar a Tusk. A Londres no le quedan muchos amigos en la UE de cara a las negociaciones del brexit y no quiere renunciar a la cómoda tregua que hasta ahora le ha venido proporcionando Varsovia.  

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