Samsung propone el Galaxy S8 como sustituto del ordenador de sobremesa

Una base conectada a un monitor permite usar el móvil para tareas informáticas

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Samsung Galaxy S8: el móvil de la pantalla infinita El nuevo dispositivo de la compañía norcoreana está llamado a ser el inicio de una nueva generación de teléfonos móviles

londres / enviado especial

El smartphone ya ha sustituido a las cámaras de fotos compactas, puede hacerlo también con la televisión -cada vez más personas ven series y películas en la pantalla de su teléfono y algunos móviles incorporan módulos que los convierten en proyectores-, y ahora Samsung propone acabar definitivamente con los ordenadores de sobremesa. La compañía coreana reunió ayer a los medios en Londres y Nueva York para presentar su nuevo terminal premium, el Galaxy S8, que llega acompañado de un periférico llamado Samsung DeX. Se trata de una docking station o base sobre la cual se deposita el móvil y permite usarlo como si fuera un PC, con un teclado y un ratón externos y un monitor conectado vía HDMI. Los usuarios pueden realizar así las tareas informáticas más comunes -editar documentos, navegar por Internet, ver vídeos y responder a mensajes, entre otras muchas posibilidades- como si estuvieran trabajando con un equipo de escritorio.

DeX proporciona alimentación inalámbrica al móvil e incluye dos conexiones USB 2.0, una entrada Ethernet, USB tipo C y un ventilador que evita que el procesador del teléfono se sobrecaliente y ralentice el rendimiento. La interfaz Android se adapta para su uso en una pantalla de grandes dimensiones e incluye múltiples ventanas reajustables en tamaño, menús contextuales y un navegador web versión de escritorio. Es compatible con las aplicaciones móviles de Microsoft Office y Adobe y posibilita también acceder de forma remota a los escritorios virtuales de los usuarios a través de soluciones de terceros como Citrix, VMware o Amazon Web Services.

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El nuevo smartphone estrella de la familia Galaxy viene en dos versiones, S8 y S8+, que sustituyen, respectivamente, al S7 y el S7 Edge. La pantalla (5,8 y 6,2 pulgadas, Quad HD+) tiene un formato más alargado que el tradicional 16:9 a pesar de lo cual las medidas exteriores corresponden a un terminal de menos pulgadas. Lo consigue (al igual que el LG G6) llevando el botón home a la parte trasera. En ella encontramos también una cámara de 12 megapíxeles y apertura f/1.7. Samsung se desmarca de la tendencia de la competencia a incorporar dobles sensores u objetivos, aunque asegura que permite hacer mejores fotos en condiciones de poca luz y mejora el procesamiento de las imágenes. 

La cámara frontal tiene la misma apertura, 8 megapíxeles de resolución y un sistema de autoenfoque inteligente. Además, se utiliza para el escáner del iris, una nueva medida de seguridad -ya la ofrecía el fallido Note 7- que se une al sensor de huellas y al escáner de reconocimiento facial.

Otras novedades del Galaxy S8, además de lo que Samsung denomina «pantalla infinita», con un diseño sin marcos, sin botones, ni ángulos duros, son el primer chip de 10 nanómetros de la industria, con soporte de hasta 1 Gbps; la conexión USB tipo C y una batería de 3.000 mAh para el S8 y 3.500 mAh para el S8+. Costarán 809 y 909 euros, respectivamente, y saldrán a la venta en España el próximo 28 de abril, en tres colores: negro, gris orquídea y plata.

Resistente al agua y al polvo (norma IP68), el móvil que habrá de batirse con el próximo iPhone incorpora un nuevo asistente virtual, Bixby, que permite navegar a través de los servicios y apps con comandos de voz. Samsung ha renunciado sin embargo a dotarlo de un S Pen, que quedará para el siguiente Galaxy Note.

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