Putin desoye el órdago de EE.UU. y mantiene su apoyo a Al Asad

El ruso se reunirá con Siria e Irán e insta a Washington «a atacar a los terroristas»

Tillerson y su homónimo ruso Lavrov (a la derecha)
Tillerson y su homónimo ruso Lavrov (a la derecha)

Redacción

«Hay un bajo nivel de confianza entre nosotros en estos momentos y las dos potencias nucleares más importantes del mundo no pueden tener este nivel de relación». Así resumía su día en Moscú el secretario de Estado, Rex Tillerson, para intentar apaciguar las revueltas relaciones entre Rusia y Estados Unidos tras la decisión de Donald Trump de bombardear con misiles una base militar de leales al presidente del Gobierno sirio, Bachar al Asad.

Tillerson fracasó en su intento de alejar a Rusia de su aliado. Vladimir Putin se mostró firme en su apoyo a Al Asad y rechazó el órdago lanzado el día anterior por Donald Trump por el que exigía la caída del presidente sirio para solucionar de una vez por todas el complejo panorama político del país asiático. Este miércoles, Putin no solo desairó a Tillerson con una espera de varias horas, impropia de los códigos diplomáticos, sino que le devolvió la pelota a la Administración Trump: «Si quieren reconducir la situación en Siria, lo que tienen que hacer es atacar a los terroristas», dijo el ruso al secretario de Estado estadounidense a modo de reproche por el bombardeo contra la base militar progubernamental siria.

No solo eso. Vladimir Putin también filtró horas antes de su encuentro con Rex Tillerson la inminente convocatoria de una cumbre sobre el conflicto con Siria e Irán, sus aliados sobre el terreno, algo que aumentó el desagrado en Estados Unidos. «Nuestras relaciones se han deteriorado», concedió el ruso

Tanto ha caído el entendimiento entre los dos países que el propio Trump recurrió a sus redes sociales para subir la intensidad de la presión. «Al Asad es un animal», escribió. Y horas más tarde, en una entrevista televisada, aseguró que Putin «está apoyando a una persona realmente malvada». No fue el único en cargar contra el mandatario sirio. El secretario de Defensa, Jim Mattis, estimó que no había duda de que el régimen de Bachar al Asad era el responsable del ataque químico que causó 87 muertos, incluidos decenas de niños, en la provincia rebelde de Idlib, al noroeste de Siria, algo que Putin rebatió diciendo que «no hay pruebas al respecto».

Anteriormente, un alto responsable de la Administración estadounidense que no reveló su identidad acusó a Moscú de «sembrar la confusión» sobre el papel del régimen sirio en el presunto ataque químico para intentar culpar a los rebeldes o a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

Más conciliadores se mostraron Tillerson y Lavrov en su comparecencia conjunta tras la ajetreada jornada. «A pesar de la cantidad de problemas existentes, hay perspectivas considerables de trabajar juntos», aseguró Lavrov, que añadió que Rusia está «abierta al diálogo con Estados Unidos; no solo a dialogar, sino también a una acción conjunta en las áreas que correspondan en interés de ambos países».

El ministro ruso citó principalmente el «objetivo compartido de llevar a cabo una lucha implacable contra el terrorismo internacional». Tillerson insistió en que «el reinado de la familia de Asad está llegando a su fin» y que la comunidad internacional nunca aceptará que el líder sirio asuma algún rol en el futuro de ese país.

Al mismo tiempo, resaltó que Estados Unidos considera «muy importante que la salida de Asad se produzca de manera estructurada y organizada» y pidió que Moscú, como «el aliado más cercano» de Damasco, haga comprender a Al Asad esa necesidad imprescindible.

Xi defiende en una conversación telefónica con Trump una solución pacífica para el conflicto con Corea del Norte

El presidente chino, Xi Jinping, reclamó una solución pacífica ante la creciente tensión en la península de Corea en una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump, coincidiendo con el envío de un portaviones estadounidense hacia la región.

La llamada telefónica de los dos mandatarios, días después de su encuentro en Estados Unidos, se produjo después de que un influyente diario chino advirtiera de que la península se encuentra lo más cerca que ha estado nunca de un «choque militar» desde el primer ensayo nuclear por parte de Corea del Norte en el 2006.

Las tensiones han aumentado en medio de la preocupación de que el régimen de Kim Jong-un pueda llevar a cabo pronto su sexto ensayo nuclear o más lanzamientos de misiles, y por la amenaza de Trump de llevar a cabo acciones unilaterales para resolver el problema.

Trump ordenó que la flotilla del portaviones Carl Vinson se dirija hacia Corea en un intento de disuadir a Piongyang de sus ambiciones nucleares. Trump presionó a Xi para que China haga más para limitar el programa nuclear norcoreano y sostuvo que Corea del Norte estaba «buscando problemas» y que EE. UU. «resolverá el problema» con o sin ayuda de China.

En su conversación telefónica, Xi subrayó que China «está comprometida con el objetivo de la desnuclearización de la península, salvaguardar la paz y la estabilidad en la península y resolver los problemas, pero aboga por los medios pacíficos».

El diario chino Global Times defendió en un editorial que Corea del Norte debería detener sus actividades nucleares «por su propia seguridad». El periódico está gestionado por el Partido Comunista, aunque no representa la política del Gobierno chino.

El magnate notificó el bombardeo a Xi comiendo tarta

«Estábamos comiendo la más deliciosa tarta de chocolate que haya visto y entonces le dije a Xi Jinping: “Hemos lanzado 59 misiles contra Siria”». Así contó este miércoles Trump cómo informó al presidente chino del ataque que ha puesto contra las cuerdas los equilibrios diplomáticos. Xi guardó diez segundos de silencio y le pidió al intérprete que le confirmara la traducción.

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