No todo el mundo puede objetar

La negativa de un bombero a custodiar una carga de bombas que iba a Arabia Saudí reabre un debate que toca a más sectores


redacción / la voz

El debate empezó con la mili, fue reabierto luego con la ley del aborto y con la polémica en torno al suicidio asistido, pero hace unas semanas se ha disparado tras la negativa de un cabo del servicio de bomberos de la Diputación de Vizcaya a custodiar la carga en el puerto de Bilbao de un barco con material peligroso, que resultó ser un cargamento de bombas con destino a Arabia Saudí. Alegó que le resultaba imposible hacer un trabajo que podría tener que ver con los ataques contra la población de Yemen. Una cuestión de objeción de conciencia. Su negativa le ha supuesto la apertura de un expediente por parte de la administración. Y en Change.org han abierto una cuenta para recoger apoyos para que el expediente quede anulado. Ayer llevaban 148.547.

En Galicia, algunos compañeros conocían el caso. Otros no. Sobre lo que ha hecho, uno de los bomberos consultados responde que «ahí está la conciencia de cada uno, pero al no hacerlo hay sanción». Otro encuestado va más allá. «Tenemos que cumplir las órdenes que nos dan cuando no conllevan ningún riesgo, pero en nuestro trabajo hay que tener en cuenta la ética, como los médicos. Nuestra vocación es salvar vidas, pero también le digo que la mayoría de nosotros cumpliríamos con la orden de custodiar la carga de las bombas a la que se negó el compañero vasco». El que habla es Pepe (nombre supuesto), que recuerda el precedente que hubo en A Coruña con «un compañero que se negó a ejecutar la orden de desahucio en una vivienda de A Coruña. Tuvo que haber un precedente para que luego empezaran a negarse a hacerlo más compañeros».

La cuestión es que en el caso de los bomberos, la objeción de conciencia no está regulada, como apunta el catedrático de Derecho Constitucional, Roberto Blanco Valdés. «El artículo 30 de la Constitución hace referencia a ello, pero referido al servicio militar, que está ahora suspendido. Hay otra norma que se refiere a la objeción sanitaria en el tema del aborto, pero en el caso de los bomberos no está regulado. Extender el tema de la objeción a todos los ámbitos de forma generalizada resultaría un disparate. Ha de entenderse como algo excepcional», dice.

En el terreno sanitario, en lo que al aborto se refiere, esta cuestión está más regulada. El ginecólogo y miembro de la directiva de la Sociedad Europea de Contracepción, Roberto Lertxundi, encabeza el grupo que el año pasado presentó en el Parlamento Europeo una serie de recomendaciones para elaborar una base normativa de la UE al respecto: «Hemos pedido que el derecho de la mujer a la salud esté por encima de la objeción del facultativo. Los países más adelantados en este terreno son los escandinavos, que rechazan a los objetores. En España, los médicos pueden objetar, pero tiene que declararlo con anterioridad. En los hospitales tiene que haber una lista de objetores, que tienen que hacerlo a modo individual, nunca puede hacerlo un servicio completo».

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