Ivanka, abucheada en Berlín al decir que su padre defiende el papel de las mujeres

Participó con Angela Merkel y Christine Lagarde en una cumbre para incentivar el acceso femenino al mundo laboral, financiero y digital

Ivanka Trump, Christine Lagarde y Angela Merkel
Ivanka Trump, Christine Lagarde y Angela Merkel

Berlín / corresponsal

¿Qué tienen en común Ivanka Trump, Angela Merkel y Christine Lagarde? La hija del presidente de EE.UU., la canciller alemana y la directora del FMI están decididas a incentivar el acceso de la mujer al mundo laboral, financiero y digital. Al menos ese es el mensaje que transmitieron ayer durante la cumbre Women20, que congrega a las féminas más influyentes de los países más industrializados y emergentes. Una cita en la que Trump se convirtió en protagonista indiscutible, aunque no precisamente por sus alegatos feministas ni sus logros empresariales, sino por salir en defensa de su padre.

«He escuchado las críticas, pero por experiencia personal sé de miles de mujeres que han trabajado con y para él durante décadas y que son testigos de su firme confianza en el potencial de las mujeres y en su habilidad de trabajar igual de bien que los hombres», sostuvo la norteamericana de 35 años, granjeándose así los abucheos del auditorio. Es más, Trump, propietaria de una marca de ropa y joyas, aseguró haber tenido las mismas oportunidades que sus hermanos.

«Estoy aprendiendo»

La bautizada como «primera hija» relativizó su papel como asesora. «Apenas estoy empezando. Es nuevo para mí. Estoy escuchando, aprendiendo, buscando el consejo de mujeres y también de hombres», subrayó. No obstante, Ivanka acudía al debate invitada por la anfitriona, Merkel, que coincidió con ella en su visita a la Casa Blanca hace un mes.

La jefa del gobierno de Alemania, uno de los países con mayor brecha salarial de la UE, aprovechó para anunciar el lanzamiento de una nueva opción financiera para ayudar a las mujeres de naciones en desarrollo a obtener créditos. Una iniciativa que llevará a la cumbre del G20, que se celebrará en julio en Hamburgo. «Nos falta mucho para llegar a la meta», alegó Trump, quien no ocultó la desigualdad que también existe en Estados Unidos.

A la pregunta de «¿quién se considera feminista?», la empresaria norteamericana no dudó en alzar la mano, seguida por Lagarde y la ministra de Exteriores canadiense, Chrystia Freeland. En cambio, Merkel pidió que no la pongan un título que llevan las que han luchado toda su vida por los derechos de las mujeres. Trump concluyó su viaje a Berlín con una visita a una planta de Siemens, un recorrido por el monumento en recuerdo a las víctimas del Holocausto y una cena de gala en un museo propiedad del Deutsche Bank.

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