Leer y cocinar juntos, misión posible

Con este libro la periodista Teresa Benéitez pretende unir a padres e hijos a través de la literatura y la gastronomía


redacción / la voz

Hay personas a las que los retos, cuanto más difíciles, más les motivan. Y es que crear una editorial en plena era digital y sacar a la luz un libro para que padres e hijos pasen tiempo juntos disfrutando de buenas ilustraciones y aprendiendo sobre el origen de los alimentos, es toda una proeza. Teresa Benéitez (Barcelona, 1966), hija de emigrantes gallegos, lo ha conseguido. Bajo el sello A fin de cuentos, esta periodista acaba de publicar con gran éxito -hasta Martín Berasategui se rinde ante las curiosidades de este cuaderno de bitácora alimenticio- Aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo, narrando, a través de singulares anécdotas y sugerentes dibujos, obra de la diseñadora gráfica mexicana Flavia Zorrilla, que le da la nota de color a cada ilustración, la historia de quince productos totalmente incorporados a la dieta mediterránea que llegaron de América y hoy en día están en peligro debido al cambio climático.

«Todo fue fruto de mi curiosidad. Tengo un blog de recetas y, por otro lado, cocino mucho con mi hijo. Así que se unieron ambas situaciones. También me interesaba contar cómo han llegado los alimentos hasta nosotros y el sufrimiento que ha supuesto que ahora podamos consumirlos».

Benéitez reconoce que le interesa más la literatura infantil, sobre todo aquella que tiende puentes entre padres e hijos. «Es así como mis hijos han aprendido a leer». Y se percibe en el cariño que ha puesto la autora a la hora de narrar las aventuras del arroz, el pimiento, el plátano o el cacao. Alimento, este último, que según explica la periodista en el libro, a Hernán Cortés y sus hombres, los primeros en probar este manjar, les pareció repulsivo. Y si este conquistador no quería tener nada que ver con el chocolate, los menores suelen tener sus desavenencias con productos sanos y nutritivos que, gracias a esta lectura, les pueden generar una curiosidad antes inusitada. Con recetas fáciles y divertidas - «porque la cocina es un laboratorio de diversión», puntualiza Benéitez-, como el chocolate caliente o la tulipa de queso rellena de pisto, se conseguirá el deleite de niños y mayores. «Yo cocino mucho con mis hijos y me gusta variar. Nos gusta, por ejemplo, hacer un pesto de acelgas, que está riquísimo y a mi hijo le encanta preparar el crumble de piña y plátano que aparece en el libro».

Las aventuras y desventuras de los alimentos que cambiaron el mundo guía a toda la familia por el sendero del entretenimiento, basándose en la sencilla idea de estar todos juntos alrededor de un libro y un plato de comida. Un plan que se recoge en este cuaderno con una cita de Federico García Lorca y que muestra a la perfección lo que ha querido transmitir la periodista: «No solo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino medio pan y un libro».

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