Un terremoto político con réplicas en todo el continente

Ocho países latinoamericanos deploraron la situación que se vive en Venezuela mediante un comunicado conjunto


bogotá / e. la voz

El incendio venezolano se expande por América Latina. Ocho países de la región deploraron la situación que se vive en Venezuela mediante un comunicado conjunto emitido ayer. Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México y Paraguay condenaron «el uso excesivo de la fuerza contra la población civil» e hicieron un llamado a Maduro para que respete los Derechos Humanos.

Entre los firmantes no se encontraban Bolivia, Nicaragua ni Ecuador, los países más fieles al Gobierno venezolano. Los tres votaron la pasada semana en contra de una moción de la OEA para celebrar una reunión de cancilleres sobre la crisis. Caracas argumenta que existe un consenso de la derecha latinoamericana contra el país. No todas las naciones que aprobaron la moción en la OEA están, sin embargo, gobernadas por la derecha.

No es el caso, por ejemplo, de Uruguay, antaño tolerante con el Gobierno venezolano. Ya no. El expresidente uruguayo José Mújica ha llegado a decir que Maduro está «loco como una cabra».

La entrada de EE.UU. en la ecuación podría darle un nuevo vuelco a la crisis. Donald Trump ha centrado su política exterior en otros lugares del globo. Eso podría cambiar. El líder norteamericano dijo la semana pasada que «Venezuela es un desastre».

Washington se plantea imponer nuevas sanciones a Venezuela. El Congreso pidió que el presidente lleve la crisis del país sudamericano al Consejo de Seguridad de la ONU. Palabras mayores. Llama la atención también el silencio de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), impulsada por Hugo Chávez.

Otra clave de la crisis en la región es el éxodo de los venezolanos. Ecuador, Panamá, Perú, Chile y Brasil han recibido un buen número de migrantes. El Banco Mundial los cifra en unos 700.000. Otros analistas elevan la cifra hasta los dos millones.

El país que ha recibido más desplazados y que más está acusando la crisis venezolana es Colombia. Caracas ha cerrado su frontera en varias ocasiones. La tensión creció el pasado marzo cuando una treintena de soldados venezolanos entraron ilegalmente en territorio colombiano, una eventualidad solucionada tras conversaciones de alto nivel.

No todo es tan diplomático. El presidente colombiano Juan Manuel Santos y Maduro protagonizaron hace unos días un duro cruce de declaraciones. El líder colombiano escribió que la revolución bolivariana había fracasado y que él mismo se lo había dicho a Chávez. Maduro amenazó con sacar «las grabaciones y todos los secretos» del proceso de paz entre Colombia y las FARC, facilitado por el chavismo.

También preocupa en Bogotá la decisión de Caracas de armar a miles de civiles. Temen que algunas de las armas sean vendidas en Colombia.

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