Las chicas de Chibok vuelven a abrazar sus familias tras 3 años secuestradas

Paul Okolo EFE

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AFOLABI SOTUNDE | REuters

Las jóvenes se reunieron también con las más de veinte de sus compañeras liberadas en octubre del año pasado gracias a la intercesión del Comité Internacional de la Cruz Roja y el Gobierno suizo

20 may 2017 . Actualizado a las 21:00 h.

Más de tres años después de que pistoleros de Boko Haram se las llevaran por la fuerza de su residencia estudiantil del noreste de Nigeria, 82 de las más de 200 adolescentes secuestradas volvieron a abrazar este sábado a sus padres y familiares en una emotiva ceremonia en Abuya.

Transmitido por varios canales de televisión, el acto llega dos semanas después de la liberación de este grupo de chicas a cambio de la puesta en libertad de cinco terroristas de la milicia islamista.

Vestidas con coloridas indumentarias africanas y pañuelos en la cabeza de los mismos tonos, las chicas abrazaron a sus familiares, que las recibieron con lágrimas en los ojos y expresión de júbilo. La danza y el baile acompañaron también al esperado reencuentro, mientras algunos de los padres preguntaban a sus hijas por su salud con ademán preocupado.

Las jóvenes se reunieron también con las más de veinte de sus compañeras liberadas en octubre del año pasado gracias a la intercesión del Comité Internacional de la Cruz Roja y el Gobierno suizo.

Algunas de las familias se arrodillaban y rezaban en señal de agradecimiento. Otras fotografiaban con sus móviles las amplias sonrisas de alegría.

La euforia y el alivio se mezclaban con la angustia aún presente en los rostros de muchas madres, mientras sus maridos las contemplaban de cerca enfundados en sus túnicas blancas tradicionales e intentaban mantener la compostura. «Hablar de lágrimas de gozo se queda corto para describir lo vivido por madres y padres», declaró en un comunicado Oby Ezekwesili, líder del movimiento «Bring Back Our Girls» (Devolvednos a nuestras chicas), creado por los padres y por grupos de la sociedad civil para pedir la puesta en libertad de las secuestradas.

Es la primera vez desde el fin de su cautiverio el pasado 6 de mayo que las más de ochenta pueden ver a sus familiares.

Las jóvenes habían estado hasta ahora a cargo de las autoridades, que las sometieron a numerosas pruebas psicológicas y médicas para mitigar los efectos de meses de sufrimiento.